Los tres errores de Piñera en el debate que nadie aprovechó

Aunque fue una de sus peores apariciones durante esta campaña, sin duda que Piñera fue el ganador del debate reciente organizado por Anatel. La razón es que sus contendores no lograron rescatar ningún punto, pese a sus varios errores, y transcurrió un día más donde sigue liderando la contienda. El tiempo en una competencia siempre corre a favor de quien va primero.

Los debates televisivos han marcado historia en Chile y en varias ocasiones han sido hitos que han hecho mover la aguja de las encuestas, pese al sinnúmero de expertos que tiende a ningunearlos. Un buen ejemplo fue la debacle de Arturo Alessandri Besa ante una pregunta de Patricia Politzer donde quedó como ignorante en todo asunto público posible incluyendo sus propias votaciones como senador. El desastre en ese debate fue tal que, pese a que Eduardo Frei Ruiz-Tagle tenía varios contendores hacia la izquierda, le ganó cómodamente en primera vuelta. En la elección pasada, en el foro similar, Evelyn Matthei sacó lo más profundo de su furia proverbial para liquidar a un Franco Parisi que estaba en crecimiento constante en las encuestas amenazando su segundo lugar. El ojo semicerrado del economista ante el cuestionamiento de la actual alcaldesa por su participación fallida en proyectos educacionales fue el testimonio gráfico de su rumbo hacia el ocaso político.

En este debate Piñera, quizá por el exceso de confianza, llegó mal preparado. Un primer traspié fue cuando no pudo explicar de dónde iba a sacar los 7.000 millones de dólares con el que iba a financiar su campaña. Su poca capacidad para explicar cuáles programas iba a suprimir lo mostró hablando con lugares comunes y arropado de tics en vez de conocimiento mínimo de finanzas públicas. En los turnos siguientes, si algún candidato hubiese hecho la diferencia con el ex presidente respecto a que en su gobierno no se iba a eliminar ningún beneficio social, habría salido Piñera bastante trastabillado con el voto del mundo popular. A este grupo de electores puede no importarle el historial financiero del millonario, pero si que no le recorten lo que han logrado. Hay que recordar que un buen argumento  de la campaña de Bachelet fue la reposición de las ayudas perdidas durante el gobierno de derecha debido a un cambio en la ficha CAS.

"Les faltó a los otros aspirantes a la Moneda ese instinto matador que hace que los grandes delanteros anoten goles cuando un arquero responde a un remate con los puños y la pelota queda solitaria dando carambolas frente a la red"
Carlos Correa

Un segundo error fue su ya famoso gráfico con una evidente trampa estadística en las proporciones gráficas. Más aún, como destacó el Mercurio posteriormente, los números no coincidían y ocultaban un aspecto fundamental; la cantidad de delitos aumentó en su gobierno y bajaron en el actual. Algo que fue destacado por muchos usuarios en redes sociales, ningún contendor de Piñera lo sacó al ruedo. Habría quedado como tramposo estadístico ante más de 40 puntos de rating, obligándose a estar a la defensiva en los días siguientes. Es probable que nadie hubiese preparado el dato certero que habría dejado en ridículo a Piñera en seguridad ciudadana, uno de sus temas fetiches.

Un tercer resbalón de Piñera fue la respuesta a la pregunta del periodista Ramón Ulloa sobre el escándalo de las empresas zombies, denunciado por Ciperchile, que narró cómo grupos económicos compraron empresas con pérdidas para pagar menos impuestos. El ex Presidente, visiblemente incómodo, planteó que en ese tiempo no era ilegal, sin mencionar que una ley del año 2001 había prohibido expresamente dicha práctica. La evidente ignorancia ante un dato que estaba en los medios, les quitó a las otras candidaturas una preciosa oportunidad de golpear a quien encabeza las encuestas.

Les faltó a los otros aspirantes a la Moneda ese instinto matador que hace que los grandes delanteros anoten goles cuando un arquero responde a un remate con los puños y la pelota queda solitaria dando carambolas frente a la red.

Piñera y Chile Vamos sí se dieron cuenta de tales yerros y por eso las celebraciones post debate no tuvieron ese triunfalismo que exhibe la derecha en estos días. Pero no habrá otra oportunidad. El ex presidente, a diferencia de sus contrincantes, es un viejo zorro que ha estado en varias campañas anteriores y aprende rápidamente de sus errores. Su equipo ha mostrado habilidad para influir en la agenda de los medios e instalar en la opinión pública que su candidato es el más capacitado para resolver los problemas fundamentales de los chilenos y, por tanto, no se demorará en pasar el trago amargo del debate.

Al contrario, sus contendores no han podido resolver las ecuaciones que han llevado a instalaciones comunicacionales electoralmente perjudiciales como la locura, la inexperiencia, la siesta o el aburrimiento. La ingenuidad con que sus equipos enfrentaron el debate, llevará además a instalar que, en materia de sagacidad política, también Piñera sigue siendo imbatible.

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