Este jueves 23 de noviembre se confirmó el fallecimiento del destacado preparador físico argentino Luis María Bonini, quien adquirió renombre en nuestro país desde su llegada junto a su compatriota Marcelo Bielsa para hacerse cargo de la selección, comenzando así una estrecha relación con Chile donde estableció su hogar.

Su historia es particular y se inicia en Buenos Aires, alejado de las canchas cuando estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad del Sur. “¿Voy a estar toda mi vida en una oficina?”, fue la pregunta que le hizo cambiar los zapatos lustrados y los pantalones de vestir por un par de zapatillas y un buzo.

Como estaba relacionado al básquetbol por jugarlo y al rugby por mis amigos, decidí inscribirme para realizar el examen de ingreso en el profesorado de Educación Física, en Buenos Aires. Sobre 400, entramos 90. Es un recuerdo imborrable”, recordó hace años en entrevista con El Gráfico de Argentina.

Sus primeros mentores fueron el mítico DT de básquetbol León Najnudel y el formador de futbolistas Timoteo Griguol, antes de trabajar con el “Loco”. Inicio su carrera como preparador físico en equipos amateurs de Argentina, donde se empapó del espíritu que luego transmitió junto a Marcelo Bielsa en la “Albiceleste”.

Trabajaron juntos desde 1992, cuando el rosarino se lo llevó con él a Atlas de México. Desde ahí, se convirtió en un incondicional del técnico, para luego seguir en Vélez Sarsfield, Espanyol y la selección de Argentina.

Yo estoy infinitamente agradecido a Bielsa. Él confió en mi trabajo desde el principio y me dio la categoría de segundo. Yo tenía opinión con Bielsa y su creatividad me permitió proyectarme y desarrollarme”, confesó hace años en entrevista con La Tercera.

Su llegada a nuestro país fue el 10 de agosto del 2007 junto al “Loco”. “¿A Chile? ¿A qué vamos a ir para allá, si no han clasificado en los últimos dos mundiales? Nos van a rajar a los tres partidos, como al Vasco Azkargorta”, le dijo a Bielsa, que ya tenía su decisión tomada.

Juntos fueron responsables de los albores de lo que hoy es la generación más exitosa del fútbol chileno, construida sobre la base de “La Rojita” de José Sulantay en los Mundiales Sub 20 de Holanda 2005 y Canadá 2007.

Durante este proceso es recordada su efusiva arenga a Humberto Suazo durante el duelo ante Uruguay en el Centenario, que finalizó 2-2 con goles de Marcelo Salas. “¡Chupete y la... de tu hermana! ¡Vamos carajo, te quiero ver!”, en un grito que a estas alturas ya forma parte del inconsciente colectivo de todos los futboleros del país.

Tras dejar “La Roja” en febrero del 2011, Bielsa y Bonini asumieron meses más tarde en el Athletic Club, cuadro donde alcanzaron la final de la Copa del Rey y la Europa League. Sin embargo, a pesar de la gran campaña, el equipo español marcó la separación entre ambos argentinos tras estar más de 21 años juntos, aludiendo a que se cumplió un ciclo.

Ese nuevo ciclo iniciaba en Santiago. Se desempeñó como comentarista deportivo, ofreció charlas y paralelamente era asesor externo de Deportes Santa Cruz, antes de recibir el llamado de una Universidad de Chile que no lo estaba pasando bien con Sebastián Becaccece.

A la U la aprendí a conocer por Miguel Ángel Russo. Trabajé con él en 1997 en Rosario Central. Él se pasaba el tiempo hablando del club y uno aprende a conocer esas cosas por lo que cuentan los amigos. El fútbol me trajo a Chile y puedo dar las gracias y tener la alegría de iniciar un proceso nuevo en la Universidad de Chile”, confesó en su llegada a los azules.

Su paso no marcó en lo deportivo, con un cuadro estudiantil que siempre anduvo a los tumbos de la mano de Becaccece hasta la salida de ambos en diciembre del 2016. Pero si de algo le sirvió, fue para enraizar aún más su relación con nuestro país. En parte, debido a una chilena.

La respuesta formal es que para mí es el país con mejor calidad de vida en Sudamérica, sin ninguna duda. Y también le he descubierto a Santiago una veta cultural importante (...) Ahora, en lo informal, pasa que tengo una novia chilena, entonces me fui quedando”, contó alguna vez en entrevista con The Clinic.

Su carrera profesional lo llevaría de regreso a México a comienzos del 2017, cuando llegó como flamante PF del Monarcas Morelia, pero su estado de salud se complicó debido a un melanoma y decidió regresar a su hogar, en Chile, para someterse a un tratamiento con inmunoterapia en una clínica de Santiago, hasta su fallecimiento.

Su lucha terminó este jueves, cuando falleció en nuestro país a los 67 años. Es la historia de Luis María Bonini, un hombre que llegó junto al “Loco” y que eligió terminar sus días en nuestro país.

Si bien las informaciones preliminares apuntaban a que la mano derecha de Bielsa padecía de un cáncer gástrico, esta mañana el doctor Cristián Carvallo, jefe de Oncología de la Clínica Santa María, precisó que se trataba de un cáncer a la piel que no fue detectado a tiempo.

Publicidad