AFP

Estrechando el cerco al grupo Estado Islámico (EI) a ambos lados de la frontera, Irak y Siria quieren acabar de una vez con los yihadistas, pero es probable que resurjan en otro lugar, advierten los expertos.

Sin dar detalles, fuentes militares dan cuenta de una cooperación entre el ejército sirio e iraquí para arrebatar al EI su último reducto en una zona desértica del valle del Éufrates a caballo de los dos países.

El general iraquí Yahya Rasul, portavoz del Mando Conjunto de las operaciones, afirma que existe una "cooperación con el ejército sirio" y una fuente militar siria menciona la existencia de "una sala de operaciones que reúne a sirios, rusos, iraquíes e iraníes en Bagdad".

El objetivo es el mismo: deshacerse de los yihadistas que perdieron buena parte del territorio conquistado en 2014.

Según Michael Knights, investigador del Instituto de Washington para la Política de Oriente Próximo, Siria e Irak "atacan al mismo enemigo" y a la vista de las rápidas victorias en Tal Afar y Hawija en Irak, la recuperación de la zona fronteriza del lado iraquí podría llevar tan sólo "dos semanas".

Al final de la batalla, Irak habrá puesto punto final a más de tres años de ocupación de casi un tercio de su territorio. Siria también podría expulsar rápidamente a los yihadistas del EI de la provincia de Deir Ezzor, limítrofe con Irak y en la que controlan el 35%.

El coronel Ryan Dillon, portavoz de la coalición internacional anti-EI liderada por Estados Unidos, advierte que los yihadistas que logren escaparse "se esconderán en el desierto".

Desierto

Se irán hacia el valle del Éufrates, una zona en la que abundan los traficantes y por la que hace unos 15 años ya pasaban los yihadistas y otros combatientes extremistas, añade el coronel estadounidense.

"El carácter desértico de estas zonas de territorio dificultará la pacificación total, podría seguir habiendo remanentes del EI activos tras la derrota", reconoce Karim Bitar, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris).

En realidad los yihadistas "volvieron al lugar en el que se encontraban en 2013", asegura a la AFP Knights. "Retomarán la insurrección desde el principio", el de antes de la proclamación en junio de 2014 de un "califato" hecho trizas.

"En muchos lugares, recuperaron sus capacidades de 2013" y les quedan varios posibles refugios en territorio iraquí, dice, citando las ciudades de "Ramadi, Faluya, el cinturón que rodea Bagdad y zonas de las provincias de Al Anbar y de Diyala".

Desde sus escondites, "intentarán cometer ataques para desestabilizar a las autoridades localmente y proseguir las operaciones exteriores y mediáticas, ya sea organizándolas o inspirando a atacantes en el extranjero, para conservar una apariencia de legitimidad", anticipa el coronel Dillon a la AFP.

'Ilusiones desmoronadas'

En la provincia siria de Deir Ezzor, el EI es blanco de ataques en dos frentes: de las fuerzas del régimen de Bashar al Asad, que han reconquistado la capital epónima, y de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza de combatientes dominada por los kurdos y apoyada por Estados Unidos.

El ejército sirio cuenta con el apoyo militar de Rusia y de Irán en su guerra contra los rebeldes y los yihadistas. 

"En Siria, nada habría sido posible sin la cobertura aérea de Rusia", afirma Bitar.

Tanto en Siria como en Irak "los iraníes quieren garantizar la continuidad territorial que les permita asegurar los canales de aprovisionamiento del Hezbolá", el movimiento chiita libanés respaldado por Teherán, añade el experto en Oriente Medio.

El viernes, las fuerzas iraquíes se anotaron un tanto importante, asegura Bitar, con la reconquista del puesto fronterizo de Al Qaim, algo "simbólico".

"La ilusión del califato que habría borrado las fronteras de Sykes-Picot está a punto de desmoronarse", dice refiriéndose a los acuerdos franco-británicos sobre el reparto de Oriente Medio al final de la Primera Guerra Mundial.

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