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Alexis, el villano invitado

Alexis, el villano invitado

Cito textual al diario El País: “Los ejecutivos del Manchester United reunidos en Londres para participar en la subasta de los derechos de televisión de la Premier confesaron a sus colegas de otros clubes que José Mourinho había puesto patas arriba la contabilidad que tan bien habían llevado hasta el 2016. Lamentaron especialmente el fichaje de Alexis Sánchez, una operación que juzgaron desaforada por varias razones. Primero porque suponía un gasto excesivo -más de 60 millones de euros- en un traspaso que habría salido gratis si esperaban a julio, pero que el manager se negó a postergar obsesionado por despojar a Guardiola del jugador que quería; segundo, porque rompía la escala salarial de la plantilla y esto generaba tensión en el vestuario, además de un proceso inflacionista difícil de detener”.

La crónica de Diego Torres, de ser cierta (porque se trata de trascendidos de una cena) coloca al tocopillano en una situación incómoda: no sólo será culpable de todo lo malo que suceda en la cancha, en el vestuario y en la relación de José Mourinho con la directiva de aquí en adelante, sino que lo pone como ejemplo de un proceso que, mucho antes, ya había consumido a la Premier y al fútbol europeo.

Lo pagado por Alexis está lejos de los 192 millones de euros que el Barcelona canceló por Coutinho, un jugador al que no podrá utilizar siquiera en la Champions. O la impresionante inversión que hizo el City en defensores en esta temporada, la más alta e impensada en toda la historia.

Pero, además, instala la idea que la petición de Mourinho sólo tiene que ver con su “obsesión” por Guardiola, y no por las características del chileno. Y, en un año donde los sueldos se dispararon en todas las ligas (y sobre todo la española con las renovaciones de Messi y Cristiano) pone a Alexis en el pedestal para enfatizar que la porción del pastel ya alcanza al 60 por ciento en el ítem de los salarios.

La valoración de Sánchez, como la de todos los grandes jugadores, tiene sus costos. Hay que refrendarla en la cancha, lo que hasta ahora no ha sucedido. En el caso de Alexis con un agravante: las actitudes para salir del Arsenal fueron abiertamente confrontacionales, con la institución, su técnico y sus compañeros. Con la gambeta de último minuto para cambiar a los del City por los Diablos Rojos el chileno se puso en el ojo de la Premier y debe ser ahora, cuando el United apuesta por la Champions, donde deberá dejar en claro su clase.

Porque como suele suceder (y Claudio Bravo lo sabe muy bien) a la hora de ejemplificar y dictar cátedra los dirigentes preferirán hacerlo con Alexis y no con Pogba, por quien pagaron mucho más y a duras penas se gana la titularidad. O con Mourinho, que pierde esta pelea con su archirrival porque sus inversionistas reclaman por las inversiones y el jeque que apaña a Guardiola no.

Alexis no es el villano de esta película, pero tendrá que demostrarlo. Y esa es su presión.


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