Crédito: Agencia Uno
¿Bastará el bombo para mejorar a la selección?

¿Bastará el bombo para mejorar a la selección?

En el calor del camarín, al amparo del éxtasis de la victoria y de los efluvios del triunfo, los jugadores de la selección, a torso desnudo, le pidieron a la Presidenta de la República que el bombo volviera al estadio. Lo hicieron porque extrañan el rítmico latido del instrumento, pero sobre todo porque este grupo quiere sentir el calor de la afición como parte integral de su estrategia para ganar esta Copa América.

Bravo lo puso de manifiesto cuando las cosas venían mal en el partido ante México. Y Gary Medel llamó a las puteadas a sus compañeros para despedirse tras un empate que tuvo gusto a poco. Lo reclamó Alexis y cada uno de los jugadores de la Roja quiere que la gente adhiera al proyecto cuando las cosas van cuesta arriba, cuando la estrategia falla, cuando no aparecen las individualidades.

"Una larga política de combate a las barras bravas en los estadios supuso siempre que había dos enemigos centrales en esta lucha: los lienzos y el bombo. Una estrategia fallida que ahora, al calor de las necesidades, es revisada y el corazón de las gradas volverá a hacerse sentir"

Lo mejor de Chile estuvo en el segundo tiempo frente a los mexicanos. Allí apareció la real dimensión de Arturo Vidal y nos reencontramos con una versión al menos tibia de Charles Aránguiz. Fue suficiente para marcar superioridad ante la escuadra del piojo Herrera, y a no ser por los errores del peruano Carrillo y sus ayudantes, debió terminar en victoria. Si la defensa no volvía a fallar en ese pelotazo largo que capitalizó Vuoso, claro.

Con todo, la petición del plantel a la presidenta encontró eco gubernamental. Una larga política de combate a las barras bravas en los estadios supuso siempre que había dos enemigos centrales en esta lucha: los lienzos y el bombo. Una estrategia fallida que ahora, al calor de las necesidades, es revisada y el corazón de las gradas volverá a hacerse sentir. Para demostrar que en La Moneda siempre hay oídos generosos para las demandas de los jugadores, que el fútbol sigue siendo “un tema país” y que, como decía El Puma, a veces vale la pena escuchar la voz del pueblo.

Contra Bolivia, el bombo, entregado a manos responsables y acreditadas, retornará a las gradas, para beneplácito de los futbolistas y de la Marea Roja, que ganó el derecho a portarla, al decir de las autoridades.

Lo que no sabemos es si bastará ese simple detalle para acallar todos nuestros problemas. Los de la cancha, digo.


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