Crédito: Agencia Uno
Bravo pinchó el proceso

Bravo pinchó el proceso

Claudio Bravo se desconvocó de la primera nómica de Reinaldo Rueda y dejó a la selección en el peor de los mundos. Aquel donde todo es nebuloso, nadie ofrece respuestas certeras, todos prefieren esquivar la verdad y el campo para la especulación es amplio y florido.

Como ya ocurrió otras veces, el capitán puso en jaque la autoridad del técnico con razones que hasta ahora debemos suponer, porque nadie las ha aclarado. Dice en las redes sociales –ese espacio vago donde no hay espacios para preguntas o aclaratorias– que pidió condiciones de trabajo que no fueron respondidas por Arturo Salah y que, debido a eso, prefirió viajar con su familia antes que sumarse a los amistosos. Y acusa a Rueda de haberlo nominado pese a solicitar expresamente que eso no aconteciera.

"Que los jugadores pretendan seguir imponiendo las situaciones de trabajo parece descabellado, más aún si el discurso unánime cuando se consagró la absurda y evitable eliminación fue que era urgente recuperar la humildad y el espíritu de grupo"

Se presume que Bravo quería a Julio Rodríguez integrado al staff técnico del seleccionado, lo que es una petición no sólo desmedida, sino absurda. Los arqueros de la selección –que se sepa– jamás han tenido esa prerrogativa, y obligar al resto de los porteros convocados a trabajar bajo las órdenes de quien quiera el titular cierra toda posibilidad de lucha justa por el puesto.

Si eso fuera verdad, por cierto, significaría que nada de lo acontecido en el proceso anterior se aprendió. Que los jugadores pretendan seguir imponiendo las situaciones de trabajo parece descabellado, más aún si el discurso unánime cuando se consagró la absurda y evitable eliminación fue que era urgente recuperar la humildad y el espíritu de grupo. Fue la propia señora de Bravo la que sugirió que la eliminación se debió a los privilegios que se le otorgaron a Vidal por sobre las conveniencias del grupo, por si se ha olvidado.

Las formas y el fondo de la automarginación del arquero suponen, además, que parte importante de los objetivos de los primeros amistosos se pierden. Ya no habrá diálogo franco sobre la disputa generada al final del proceso anterior, no sabremos si había continuidad en los liderazgos y, lo que es peor, deja al nuevo entrenador en la estacada, con un discurso que resultó –otra vez– no ser exacto. Porque Rueda dijo que estaban todos dispuestos a sumarse generosamente al trabajo, pero jamás habló de condiciones o peticiones especiales.

"Claudio Bravo, capitán y símbolo de la selección chilena más gloriosa de todos los tiempos, dejó en claro que tras la más dolorosa de las caídas nada ha cambiado si se cree que los privilegios siguen intactos"

Y, lo que es peor, otra vez las explicaciones fueron insuficientes, pues Arturo Salah, invocado expresamente por Bravo, ni siquiera dio su versión a la hora de la nómina, donde debió nuevamente Andrés Fazio oficiar de balbuceante vocero, aunque el esfuerzo y la valentía deben agradecerse.

Claudio Bravo, capitán y símbolo de la selección chilena más gloriosa de todos los tiempos, dejó en claro que tras la más dolorosa de las caídas nada ha cambiado si se cree que los privilegios siguen intactos. Y que se puede presionar abiertamente usando los créditos que se ganaron en el pasado, pero que, honestamente, ya no deberían ser objeto de cambio.


Lo más visto en T13