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"Chicharito" y los triunfos morales

"Chicharito" y los triunfos morales

Cuando Chicharito nos vacunó —en el día de su cumpleaños— a poco del final, sentimos que nuestra tradición más odiada reaparecía en todo su esplendor. Usted, si tiene algunos años, la recordará plenamente porque nos acompañó sin descanso. Se llamaba (se llama) “el triunfo moral”.

Para las nuevas generaciones, les diremos que se trata  de dominar el partido, de merecerlo, de acumular un montón de situaciones de gol, de desperdiciarlas, de cometer un error algo infantil y luego sentir cómo el trabajo y la ilusión se te escapan por entre los dedos. Yo anoté nueve ocasiones de gol en el primer tiempo y un notable trabajo del mediocampo titular, con Díaz, Aránguiz y Vidal. Chile fue rápido, presionó bien, defendió con criterio y debió irse en ventaja, pero no lo logró.

Y uno, que viene de otra época, sabe que eso es mortal, que se paga, que se lamenta. No es que importe mucho, porque se trataba de un amistoso, pero se está, otra vez, transformando en tendencia y eso es peligroso.

Más aún el conformismo. Y peor aún que no nos importe ganarle a México o marcarle el primer gol después de siete partidos en que ellos han entregado el arco invicto. Nos gusta estar arriba en el ranking de la FIFA y nos encantaría haber mantenido el invicto contra los aztecas en canchas estadounidenses, pero Chicharito –que cumplía 28- nos recordó que existe eso que se llama “un triunfo moral”, que esta misma generación se encargó de enterrar.

"Tan mala fue la noche que por los parlantes del estadio, a poco del final, anunciaron que la figura del partido era Alexis Sánchez, pero dos minutos después y un gol mediante la misma señorita rectificó sobre la marcha"

Tan mala fue la noche que por los parlantes del estadio, a poco del final, anunciaron que la figura del partido era Alexis Sánchez, pero dos minutos después y un gol mediante la misma señorita rectificó sobre la marcha y sin pudores: el ganador era Chicharito.

Está remarcado con saña: el protagonismo se nos hizo costumbre, el paladar se afinó, este mismo grupo de jugadores provocó el cambio. Nos gusta cómo hemos festejado y hay más de un desafío estar por delante. Podemos ilusionarnos de manera concreta y estos golpes nos duelen más que antes, cuando había más resignación que rebeldía.

Chicharito nos trajo un mal recuerdo, un deja vú amargo. Quisiera creer que en la reacción tranquila del técnico y los jugadores hay el convencimiento de que no es tendencia. Porque los triunfos morales ya estabann retirada.


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