Crédito: A. Uno
Colo Colo

Chupete y Fierro

Humberto Suazo se quedó a contrapelo en Colo Colo cuando se inició el torneo. No sé si lo recuerdan, pero se fue a México en el receso. Jamás se supo a ciencia cierta si quería volver o quedarse, se insinuó que tenía problemas personales (romance incluído) y, finalmente, el Coto Sierra debió precisar que lo necesitaba para que los rumores se acallaran.

Suazo es el jugador mejor pagado del fútbol chileno porque hizo méritos de sobra para serlo. Fue un goleador impenitente y en Monterrey se ganó la idolatría y el respeto de la hincha al transformarse en el goleador histórico del club. Fue un hombre clave en la selección de Bielsa y ahora, al final de su carrera, pretendía tener un pasar tranquilo y final en el cuadro albo, con aspiraciones mayores a ganar un título local.

Los albos lo querían para ser campeones de América nuevamente, pero las lesiones y su falta de movilidad y chispa lo hicieron prescindible en el esquema.

"La mejor versión de Chupete sólo aparece cuando está en paz. Cuando los problemas y conflictos lo agobian, suele equivocarse"

Porque, como ocurría en sus años mozos, la mejor versión de Chupete sólo aparece cuando está en paz. Cuando los problemas y conflictos lo agobian, suele equivocarse, amurrarse o, simplemente, irse.

No es muy amigo de verbalizar sus problemas y esta vez, fue demasiado evidente que pese a todo el respaldo del cuerpo técnico se sentía incómodo. Los detalles de las escaramuzas quedarán en el secreto del camarín, pero era demasiado evidente que no jugaba bien y que se mosqueaba si era reemplazado.

El problema de Suazo es extensivo a todo Colo Colo, que tiene un plantel veterano pero complejo. Gonzalo Fierro, su capitán y emblema, pierde los estribos con inusitada rapidez, emprendiéndolas contra los árbitros, rivales o el público.

Emiliano Vecchio anda peleado con el mundo desde hace rato, y ahora terminó por ganarse la enemistad del respetable por sus lagunas, sus quejas y su irregularidad. Esteban Paredes lucha contra su físico y un carácter que, extrañamente, se ha tornado irascible.

"Pajarito Valdés tendrá, por lógica consecuencia, que ser el pilar donde el Coto sostenga el tramo final del torneo, donde en mi humilde opinión los albos siguen teniendo una cuota importante de favoritismo."

Los liderazgos equilibrados en el plantel son escasos. Julio Barroso estaba pintado para el cargo, pero la embarró ustedes saben cuándo, perdiendo legitimidad interna y, sobre todo, externa, pese a su innegable calidad. Pajarito Valdés tendrá, por lógica consecuencia, que ser el pilar donde el Coto sostenga el tramo final del torneo, donde en mi humilde opinión los albos siguen teniendo una cuota importante de favoritismo.

Es extraño, pero los caprichos del camarín tan propios de la era Tapia-Riffo parecían estar enterrados. Si las cosas son como parecen, la mano dura del Coto Sierra es elogiable. Siempre será difícil ir en contra de un símbolo y figura. Más aún si Chupete está protegido por su aura, la de un hombre al que siempre fue fácil querer, y cuya versión actual está desdibujada por el fantasma de quien ya no podrá volver a ser.


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