Crédito: Agencia Uno
UC acata decisión de Colo Colo sobre entradas, pero podría replicar medida en San Carlos

Colo Colo y la UC, ¿Juegan un clásico?

Técnicamente un clásico es aquel partido que enfrenta a dos equipos de rivalidad ancestral. Boca – River, Real Madrid- Barcelona, Colo Colo –U. de Chile.

También a dos equipos que disputan una zona geográfica: Atletico- Real, Gimnasia- Estudiantes, Fla- Flu,  Rosario- Newells, Milan- Inter, Calera- San Luis.

Entran en la categoría aquellos duelos entre dos equipos de tronco común, como las universidades, Colo Colo –Magallanes, las colonias, por ejemplo.

¿En cuál de estas categorías entran Colo Colo y la UC? En ninguna. Son dos equipos que se han enfrentado en definiciones de campeonato y en Copas Libertadores, pero no podría ser descrita la suya como “una rivalidad ancestral”. No disputan zonas geográficas porque, seamos honestos, cada cual tiene bien delimitado su sector social mayoritario. Y, por supuesto, no hay tronco común. Los albos rinden culto (aunque a muchos se les olvide) a la raza araucana, al pueblo, al Chile de Arica a Magallanes. La Católica lo canta clarito: ellos le van a la Patria, a Dios y a la Universidad, entendidos los tres conceptos como reflejo de una élite determinada. Política, religiosa y cultural.

Son diferentes ambas instituciones. Tan diferentes que los podríamos ubicar en las antípodas del fútbol chileno. Y en esa diversidad está, creo, la gracia del enfrentamiento. Jugar en San Carlos o el Monumental es una diferencia de trocha ancha, de corte profundo. Históricamente acentuada en las últimas décadas, donde las brechas se han agudizado. Era el cuadro albo de elecciones enfrentadas, de pasiones sueltas, de ánimo y espíritu popular. Ha sido la UC una institución de autoridades herméticas, cupulares, inaccesibles.

En lo que respecta a la contingencia, otra vez están en las antípodas. Colo Colo fome, la UC entretenida. Los albos un cerrojo defensivo; la UC un carnaval en ataque. El indio eterno campeón, los cruzados con la mochila a cuestas. Veteranos los de Sierra, novatos los de Salas. Para más remate, en el carnaval de tonteras directivas y políticas que rodean al fútbol, los de la UC no podrán entrar al Monumental en represalia a los desaires de la época de Estévez, que los pararon en seco bien abajo en la ciudad para que no fueran a crispar el barrio a San Carlos. Contesta Larraín que de aquí en más los colocolinos no subirán a la precordillera, por venganza. La más nítida expresión del clasismo por lado y lado.

Si algo puede convertir en clásico a este partido es, precisamente, el antagonismo ciego, el prejuicio más claro, el odio más vinculante, las diferencias más nítidas. Para mí, honestamente, eso es un clásico.


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