De a tres es más entretenido

De a tres es más entretenido

Parece un exceso asegurar que esta es la final más emocionante de los últimos años. En los torneos con play off las definiciones -en muchos casos- fueron infartantes. Hubo torneos ganados por penales, y en varias ocasiones, con increíbles epílogos.

Recuerdo los torneos del año pasado, por ejemplo, y las coronas ganadas por la Unión Española (en la última fecha) y O'Higgins (en partido de definición) nos recuerdan que el desborde emocional debió esperar hasta el último suspiro. Pero nos gusta decir que es lo más vibrante de muchos años como a los relatores de antaño les encantaba masticar el concepto de “le mejor pelea del siglo”.

El condimento que acrecienta esta final es que están los dos equipos más populares y, como un imperdible bonus track, el cuadro más representativo de las regiones. Y eso provocó una mezcla imbatible.

Lo único que se puede lamentar de este vibrante certamen es que Colo Colo se autoboicoteara echándole pelos a la leche con las declaraciones de Barroso, el respaldo del plantel y la defensa de la directiva. Y con la actuación del Tribunal de Penalidades que le sacó el bulto a la decisión en la verónica más impresentable -ahora sí- que se recuerde en los últimos tiempos.

"El condimento que acrecienta esta final es que están los dos equipos más populares y, como un imperdible bonus track, el cuadro más representativo de las regiones."

Casi como un homenaje al carácter del chileno, le sacamos el bulto al tema, le quitamos el poto a la jeringa y lo dejamos todo para más adelante, lo que puede ser adecuado desde el punto de vista político  -y le quitó argumentos a los albos para seguir desacreditando una eventual derrota- pero no quedamos bien parados en el análisis de la situación.

¿Quién merece ser campeón? Es una pregunta difícil. En lo personal, valoro el esfuerzo de Wanderers, pero cuesta digerir el fútbol que plantea. La escuadra de Emiliano Astorga logró un registro histórico de rendimiento, pero sus partidos no responden al “paladar” de los nuevos tiempos. No fue una escuadra propositiva, ni de afán ofensivo.

Por el contrario, si se corona campeón se elogiará su frialdad para golpear en el momento justo y para defender sin pudores lo que se cosechaba. Fue ganando de manera regular en el último tramo y afinó un esquema que no daba margen para el error. Tuvo dos figuras notables en Gutiérrez y Jorge Luna, pero la comparación con la escuadra del 2001 es injusta.

Colo Colo y la U, en contraparte, fueron equipos muy ofensivos. Se defendieron con acierto y en el caso de los albos siempre con una cuota de riesgo por el adelantamiento constante de sus laterales, pero desnivelaron con ataques generosos en nombres e ideas. Pocas veces hubo cuadros tan contundentes en las últimas temporadas y eso se agradece, porque responde al cambio táctico que la selección viene exhibiendo desde hace tiempo y que no se había traducido, cabalmente, en nuestro torneo. Hasta ahora.

" Pocas veces hubo cuadros tan contundentes y se agradece, porque responde al cambio táctico de la selección que no se había traducido, cabalmente, en nuestro torneo. Hasta ahora."

La revitalización del torneo es saludable y la gente la agradeció con buenas asistencias. Pero todavía está pendiente el plano internacional, e independientemente de quién se corone al final de este camino, lo que verdaderamente aspira el público es a que seamos capaces de competir internacionalmente.

La Copa Libertadores espera, y la polémica norma de “invertir” los torneos, posibilitando ahora sólo tres refuerzos por club, parece jugarle en contra a nuestros representantes. Para Chile alcanza, sobra y da para récord. Para la medida internacional, el recambio es urgente. Colo Colo tiene un plantel corto y veterano. Y los azules demostraron que el recambio no está a la altura de los titulares, sobre todo en el mediocampo.

Pero ya habrá tiempo para pensar en eso. Sería injusto quitarle deleite al presente por pensar en el futuro.


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