Crédito: A. Uno
El calvario de Tito

El calvario de Tito

No existía peor manera de empezar su mandato para Aníbal Mosa. En unos pocos días perdió a todo su cuerpo técnico, al encargado de las series menores y al presidente de la Comisión Fútbol.  Para hacerlo aún más dramático, se quedó sin una voz autorizada en materia futbolística para armar el nuevo plan. Dejó, con sus primeras decisiones, totalmente en evidencia que actúa en concomitancia absoluta con Leonidas Vial y que, lejos de imponer un estilo propio, fue un hombre cazado por sus circunstancias.

Sin embargo lo que marcará de manera indeleble este comienzo será su patética primera conferencia, donde mintió flagrantemente, titubeó, se mostró irresoluto y, otra vez, preso de sus inconsecuencias. A ratos daban ganas, por desesperación, de lanzarle un salvavidas en su vano y tibio intento de explicar lo inexplicable.

Lo que Mosa y Vial le hicieron a Tapia es digno de un western. Durante todo un fin de semana el ex técnico de los albos se debatió entre mantener su privilegiado cargo o traicionar a sus amigos y compadres. Tito aceptó el viernes desembarazarse de Miguel Riffo y Juan Ramírez como única fórmula viable para continuar en el Monumental. Pero 48 horas después le comunicaba a Mosa que no aceptaba el trato. Que prefería la lealtad con sus amigos y colaboradores antes que al trabajo comprometido.

¿Qué pasó por la mente de Tapia durante ese fin de semana? ¿Tuvo que ir donde sus amigos para comunicarle su traición y recién ahí se quebró en un mar de sollozos? ¿Fueron sus confidentes, sus esposas, los niños que crecieron juntos, las fotos del albúm lo que le hizo cambiar de parecer? ¿O acaso la majadera insistencia de los noticieros y suplementos de graficar las notas albas con los abrazos que durante un año y medio brindó el trío en las tardes de triunfo lo que le hizo cambiar de parecer? ¿Habrá dormido o fueron noches de desvelo y agonía las que acompañaron su decisión?

En todo caso, cualquiera haya sido el calvario de Tito no merecía un ninguneo tan patético como el de Mosa al anunciarlo. Negar la disyuntiva fue la verdadera puñalada que le propinó el timonel de Blanco y Negro al saliente entrenador, que podrá ahora caminar con la frente en alto ante sus compañeros de toda una vida. Porque pegas habrá muchas en el futuro, pero amigos en el fútbol no se encuentran fácilmente.

¿Cedió Aníbal Mosa ante las presiones de Leonidas Vial en su primera gran prueba? Mirado desde lejos y con frialdad, el cuestionado corredor de la Bolsa e inversionista se tomó fría venganza del portazo que le habría propinado Riffo en el vestuario albo. Hombre de perfil bajo y actuar silencioso, esperó el momento oportuno para ejecutar su revancha, pero el costo sólo podrá evaluarse cuando se ponga en la balanza la gestión del sucesor, que se dice será José Luis Sierra.

La opinión de la gente en estos casos poco vale. Fundamentalmente porque la campaña de Tapia quedó en entredicho el último semestre con su eliminación en la Libertadores y el tibio segundo puesto en el torneo. Pero sobre por las culpas que se le adjudicaron en la conformación del plantel. En otras palabras, Tito no era un indiscutido. Pero nada justificaba someterlo a semejante calvario.

                                


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