Crédito: A. Uno
El fúbol ya nunca será el mismo, afortunadamente

El fúbol ya nunca será el mismo, afortunadamente

Es más difícil cambiar el reglamento del fútbol que la Constitución, lo que ya es mucho decir. El organismo garante de las leyes futboleras es la International Board, que en su última reunión realizada en Gales hace pocos días, tomó la más revolucionaria de las decisiones y cambió este deporte para siempre al incorporar la tecnología para dilucidar cuatro instancias claves en el juego: los goles, las expulsiones, los penales y las confusiones de identidad.

La medida debería ser implementada en la temporada 2017 y es de difícil aplicación, porque en principio se utilizaría sólo en partidos de alta importancia, con gran cantidad de cámaras como respaldo y con las garantías técnicas que permitan al árbitro a seguir teniendo la última decisión.

Hay una decena de ligas que se han ofrecido para el período de pruebas, una universidad que tendrá a cargo los estudios y un reglamento pre-aprobado para establecer un procedimiento que sea simple y efectivo.

Por ejemplo, la potestad para revisar las sanciones debería ser del mismo juez, y no de los jugadores o técnicos. La idea es que el referee pueda tener acceso a las imágenes, para revisar un cobro que podría condicionar el resultado de un partido.

El debate sobre estas medidas es antiguo, se ha resuelto satisfactoriamente en otros deportes masivos y hasta ahora había sido fuertemente resistida por los dirigentes de la FIFA y los árbitros. Pero la llegada de Infantino a la FIFA posibilitó el cambio, impulsado por los aires de modernidad, la necesidad de evitar las polémicas en los grandes certámenes y la urgencia de guiar el debate hacia aspectos más técnicos, alejándose del fantasma de la corrupción.

En el fútbol chileno, por ejemplo, el nuevo sistema podría implementarse en todos los partidos de la primera división y en las fases finales de la Copa Chile. Y le llevaría tranquilidad a los que siempre creen que los campeonatos están arreglados, como Julio Barroso, por ejemplo.

Será un amplio campo de empleo y, desde ya, propongo que se cree una nueva carrera en el INAF: experto en informática deportiva, para operar el sistema y resolver más rápido y de manera más prístina. Y, finalmente, será la muerte definitiva de los tele-árbitros, que ya llegarían demasiado tarde a opinar sobre un fallo que será definitivo.

Una cosa más que debe saber. En Cardiff, la International Board terminó para siempre con la “ley del último hombre”, que obligaba a mostrar tarjeta roja al defensor que cometía falta a un rival que quedaba en posición de gol. Ahora sólo será tarjeta amarilla. Y con posibilidad de revisión.


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