Crédito: Agencia Uno
El fútbol momificado

El fútbol momificado

En la constante entelequia en que hemos transformado al fútbol chileno, haciendo esfuerzos denodados por emparejar nuestro escuálido torneo local a los logros de la selección, basta mirar las estadísticas recientes para sacar una fotografía de lo que somos.

Los tres grandes retornos que calentaron el receso y que le ponen pimienta al próximo campeonato –que es de transición- son una apuesta total. Contabilizando las cifras de la última liga en que jugaron, el panorama es más bien incierto. Jorge Valdivia jugó 18 partidos por el Al Wadha y marcó tres goles. Mauricio Pinilla actuó por el Atalanta y el Genoa en la temporada, un total de 17 encuentros, marcando un gol. Y Jeison Vargas, por Estudiantes de La Plata entró en 9 juegos y no hizo goles.

Son presentados –y son, efectivamente- como las grandes estrellas de los tres principales clubes de nuestro torneo. Ganchos comerciales, imán para vender entradas, portadas y notas obligadas de todos los medios de comunicación, tienen la responsabilidad de transformar en oro lo que viene, que está marcado por el desencanto que genera la medición de nuestros equipos en el plano internacional.

Nos queda el consuelo de que el frente interno es capaz de sostenerse con muy poco. La irregularidad de los equipos los torna impredecibles y entretenidos. Nos gusta pensar que cualquiera puede ganar y soslayamos la sangría de nuestros más jóvenes valores con estos retornos que prometen identificación y compromiso con las respectivas camisetas.

Por más que los números no cuadren y las expectativas no sean tan altas, el sólo nombre de los que llegan reaviva las ilusiones y los conflictos. Ya nos frotamos las manos con el próximo superclásico en el Monumental y quisiéramos creer que habrá una lucha cerrada entre los grandes, apostando a sus individualidades. Valdés, Figueroa, Orión. El Tanque Silva. Beausejour, Jara y Johnny. Veteranos todos de mil batallas.

El promedio de edad de nuestros clubes es muy alto. La Unión repatrió a Gustavo Canales, San Luis al Pepe Rojas; la UC renovó a Mirosevic y Alvarez; Colo Colo apuesta a “momificar” a Esteban Paredes, quien jugará hasta los 38 en el cuadro albo, pese a que le está cerrando el retorno a Lucas Barrios. Buscando liderazgos, en la U fueron por Seymour, en un puesto donde hay que dejar margen para que entre David Pizarro en los segundos tiempos. Y así vivimos, en una ronda permanente de sueños amparados en la veteranía de los que se vienen con una carga importante en la mochila: experiencia, viveza, capacidad para conectarse con la gente. Que con eso, seamos honestos, nos basta y nos sobra.


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