El indio unido, jamás sera vencido

El indio unido, jamás sera vencido

Estábamos tan absortos en el debate por las primarias presidenciales que nos pasó por el lado la lucha de clases que se desarrollaba al interior de Blanco y Negro durante los últimos meses. A la luz de las palabras de Aníbal Mosa, la ardua batalla entre las fuerzas de izquierda contra la oligarquía y la derecha económica desangró al directorio en su última sesión, que se zanjó con una postergación hasta el lunes donde la ganancia puede ser…para los comunistas del Club Social y Deportivo.

En la sorprendente caricatura en la que se convirtió Colo Colo en el último tiempo, el disparate de las últimas horas sería digno de una comedia si no estuvieran en juego la historia, el orgullo y la seriedad de un club que fue fundado por un grupo de profesores normalistas con la intención de transformarse en el club con más adhesión del fútbol chileno. La parodia protagonizada por Mosa, Leonidas Vial y todos los títeres que bailan a su alrededor sólo aumenta el descrédito hacia una forma de gobierno para el fútbol que se suponía iba a significar una nueva era, pero ha venido dando muestras de una aguda descomposición en sus principios más básicos.

Alejado por completo del sentir de los hinchas (no de los barristas financiados y amparados por el poder de turno), el club quedó una vez más atado a los designios de los accionistas mayoritarios, gente que -por doctrina y sistema- velará por sus propios intereses. Nada de lo que se diga por estos días será en beneficio de la institución, ni el engrandecimiento y beneficio de sus simpatizantes, sino sólo una lucha de poder, imagen y dinero que se pretende maquillar con frases de buena crianza y discursos de buena voluntad.

Contra todo lo que opinan los detractores del sistema, en Colo Colo hubo proyectos deportivos y una alta inversión en la última década. El problema es que fracasaron rotundamente en dos materias fundamentales: no generaron jugadores exportables y el rendimiento internacional fue humillante. Además, no hubo inversión en infraestructura ni políticas claras de desarrollo. Peor aún, el particularísimo estilo de Mosa llevó al club a una serie de medidas zigzagueantes en el plano deportivo y técnico. Bastará recordar que se desdijo en la negociación por el CDF, que nunca estuvo clara su postura en las elecciones de la ANFP y que estaba planificando el futuro deportivo a solas, sin considerar mínimamente la posición del resto del directorio.

Llevar la lucha de poder al interior de la concesionaria al plano político parece ser la última de las locuras de Mosa. Y definir a Leonidas Vial como un oligarca que acostumbra a tener empleados a su servicio puede ser una figura potente comunicacionalmente -sobre todo por el intrincado ejercicio del liderazgo ejercido por el corredor de bolsa- pero está lejos de explicar la verdadera lucha que se da en la testera del Cacique. Una lucha de poder, de dinero, de vanidades y de traiciones que parece igual a la política de estos días, pero que no es política.


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