Crédito: Agencia Uno
El nacionalismo de Sampaoli

El nacionalismo de Sampaoli

Juan Pinto Durán desequilibra a la gente. La soledad del bunker de la selección, el exceso de videos, el micromundo generado al hablar siempre con los mismos y la monotonía del paisaje tienden a nublar la percepción de las cosas. Le pasó a Bielsa, le pasó a Borghi y terminó por pasarle la cuenta a Jorge Sampaoli.

El casildense es un tipo moderado, que escapa de la polémica, que no contesta a sus colegas por la prensa y que históricamente puso una cuota de sensatez para abordar los conflictos. Sin embargo, después del Mundial, su análisis de distintas situaciones se enredó, se tornó confuso, enmarañado y hoy nos hace dudar de su buen juicio en algunas materias.

En su última entrevista –en radio ADN- sostuvo, por ejemplo, que en Chile el medio es “muy nacionalista”, lo que es toda una sorpresa si se considera que hace casi una década los seleccionadores son argentinos, el técnico de la sub 20 es argentino y el de la sub 17 también. Que sus ayudantes, sus preparadores físicos, sus adiestradores de arqueros son argentinos. Y a veces, sus espías son argentinos.

"Después del Mundial, su análisis (de Sampaoli) se enredó, se tornó confuso y hoy nos hace dudar de su buen juicio en algunas materias.  "

Los goleadores de los torneos son argentinos o uruguayos y los técnicos campeones, en la mayor parte de los casos, vienen de afuera. Hay visitantes como Falcioni que se ríen en nuestra cara y nosotros le celebramos.

Nos dolió que Gustavo Canales, que es más argentino que los porotos, no fuera al Mundial y, para hacerla corta, no discriminamos a nadie por el origen de su bandera. Al menos en el fútbol y si no se llama, claro, Andrés Rentería, pero eso es otra cosa, más grave y más seria.

Acusa que los medios de comunicación se apoderaron de la noticia sobre una posible nacionalización de Mauro Zárate “para hacer sensacionalismo”, lo que es también una sorpresa. El mismo seleccionador nacionalizó a Pedro Pablo Hernández y no pasó nada. Anunció su intención de hacer lo propio con Barroso y nos pareció fantástico, pese a que cree que en Chile se amañan los campeonatos.

Trajo a Miiko Albornoz –que no hablaba español- y sonó lógico y razonable. Lo de Zárate es más difícil de tragar, porque pese a su padre chileno, jamás ha jugado en el país, no tiene lazos afectivos con la hinchada, no manifestó su deseo de vestir la Roja y la opción parece muy forzada.

Una opinión no más, nada serio. Pero Sampaoli lo extrapola y para reforzar sus dichos dice que Zárate es igual…¡ al Kun Agüero!

"Los entrenadores son seres raros. Pero esta vez Sampaoli fue demasiado lejos. Se salió de la cancha. Jugó en una realidad paralela."

Para rematar su aparición, afirmó que a Matías Fernández no lo ha convocado porque no tiene continuidad en la Fiorentina, lo que podría ser un gran argumento si varios de los últimos nominados tienen escasa figuración en sus equipos.

A Matías –que no es un imprescindible ni mucho menos en el equipo- le puede haber pesado su decisión de operarse antes del Mundial precisamente para tener más continuidad. Pudo haber optado por el camino de jugar de todas maneras, como lo hicieron otros, pero eso habría retrasado su puesta a punto que hoy, sorpresivamente, se le demanda.

Los entrenadores son seres raros, reconcentrados, de opiniones tajantes. Más aún cuando están en la cresta de la ola y abstraídos de la realidad. Pero esta vez Sampaoli fue demasiado lejos. Se salió de la cancha. Jugó en una realidad paralela. Y eso es peligroso. Lo mejor es decírselo.


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