Crédito: A. Uno
El oficio del masoquismo

El oficio del masoquismo

Como no había manera de evitar las polémicas y suspicacias al final del campeonato, vi a Carlos Chandía en la edición de “Domingo de Goles” para mejor juzgar la manera en que se dirimió al campeón.

En opinión del alcalde de Coihueco, el penal a favor de la U no fue porque Berríos, el calerano, hace un “movimiento atlético” y la pelota, antes de darle en el brazo, le pega en el pie.

Nadie discute que fue mano, pero entra a tallar el “factor intencionalidad”, que aplica discrecionalmente el juez de cada partido. En este caso, Carlos Ulloa, quien, según el tele-árbitro, “estaba en mala posición para ver la jugada”. Explícitamente, en lo que los referees llaman “posición cómoda”, que es por flojera -según lo que logré entender- ya que lo correcto habría sido extender la diagonal.

"Según Carlos Chandía, ex árbitro FIFA, ex profesor de los jueces y actual tele- árbitro, el campeonato se definió gracias a cuatro errores de sus colegas"

En Valparaíso, por contrapunto, Eduardo Gamboa la embarró, según el análisis televisivo, varias veces. No cobró una clara mano de Barriga que era penal para Colo Colo; no expulsó ni sancionó penal por la agresión de Viana a Flores y validó el primer gol de los porteños pese a la clara posición de adelanto de Matías Mier.

Es decir, según Carlos Chandía, ex árbitro FIFA, ex profesor de los jueces y actual tele- árbitro, el campeonato se definió gracias a cuatro errores de sus colegas. No le dio la razón a Barroso –como lo hizo unos días antes a través de la prensa- pero casi.

La suma de yerros, analizados en cámara lenta, me dejó perplejo. Tirando la raya para la suma, el mensaje de Chandía fue explícito y contundente: los jueces dirimieron la última jornada alterando el normal devenir de las cosas. Si se hubiera sancionado lo correcto, los azules habrían empatado y los albos habrían tenido a lo menos dos penales a favor antes que Wanderers abriera la cuenta.

Nadie, ni los colocolinos más recalcitrantes, habían llegado a una conclusión tan fiera y tajante. La tesis de Chandía, difundida a través de la televisión, bastaría para que el Tribunal no sólo eximiera a Barroso, sino que le entregara una medalla por su valentía y espíritu premonitorio.

Y Si no supiéramos la futilidad del procedimiento, para que Blanco y Negro levantara un escrito ante la ANFP pidiendo una investigación al respecto.

"Si hay algo más desacreditado que los arbitrajes en Chile son, precisamente, los tele- árbitros, que suelen juzgar y dictar fallos sobre seguro y con la intencionalidad que sus afectos dictan."

Don Carlos terminó su alocución mandándole saludos al Arturo Prat de su pueblo, que ganó un torneo, a una señora y a varios amigos que lo estaban mirando. Y, según la despedida de sus compañeros, volvía a su tierra y a sus cargos al día siguiente, tras cometer el acto de sedición más flagrante de fin de torneo, porque hasta su análisis, existía cierto consenso de que el penal de Berríos fue penal y que Colo Colo fue superado, clara y merecidamente, por los caturros el fin de semana.

¿Por qué las hordas colocolinas no salieron a las calles a quemar todo a su paso? ¿Y por qué nadie ha puesto en duda formalmente el descenlace? Pues porque si hay algo más desacreditado que los arbitrajes en Chile son, precisamente, los tele- árbitros, que suelen juzgar y dictar fallos sobre seguro y con la intencionalidad que sus afectos dictan.

Traidores contumaces de quienes fueron sus colegas y discípulos, no han trepidado, en su labor, de balbucear argumentos debatibles allí donde antes, en ejercicio o al mando, descalificaban a quienes les antecedieron en esa función. El mismo Chandía solía reírse y descalificar a quienes en pantalla analizaban su trabajo.

Su verdadera carga debe ser viajar cada semana para trabajar en algo que, de antemano, sabemos que está trampeado. Porque eso, más que un oficio, es un ejercicio de masoquismo.    


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