Crédito: Agencia Uno
En Brasil echaron hasta al utilero

En Brasil echaron hasta al utilero

Carlos Alberto Parreira, el mítico ayudante de Luis Felipe Scolari en el Mundial, comparó el 7 a 1 frente a Alemania con la caída de las Torres Gemelas. Lo habían echado pocas semanas antes, junto con su jefe, por lo que su desafortunada frase sólo recibió el repudio de las redes sociales.

Junto con la dupla técnica cuatro jugadores fueron ajusticiados en la plaza pública tras la Copa del Mundo. Hulk, Dante, Fred y Julio César. Se salvó –por su carisma y liderazgo- David Luiz. Pero en la Granja Comary, el lugar de entrenamiento, la razzia fue total. La torcida exigía las cabezas de los culpables, y la CBF tomó medidas drásticas.

Nueve días después de la final de la Copa, Dunga fue anunciado como entrenador, con Claudio Taffarel de preparador de arqueros. Al día siguiente, junto al flamante coordinador general Gilmar Rinaldi, otrora portero de Sao Paulo, el ex volante dio a conocer al resto del equipo.

Sólo se salvaron el médico Rodrigo Lasmar y el fisioterapeuta Odir de Souza. En mayo pasado, Dunga despidió a Alexander Gallo, que se alistaba para el Mundial Sub 20 y, fundamentalmente, de los Juegos Olímpicos 2016, la gran oportunidad para obtener el único título que falta en las vitrinas de la Federación.

Tampoco siguieron los analistas de rivales, los encargados de videos, el jefe de prensa (Rodrigo Paiva, aquel del incidente contra Chile), el encargado de seguridad, el masajista… Y hasta los utileros salieron damnificados… Uno de ellos, Rogelson Barreto, trabajaba desde 1993 en la selección. Estuvo en los títulos planetarios de EE.UU. y Corea-Japón.

El 16 de junio de 2014, cuando todo era optimismo en Granja Comary, los jugadores le celebraron el cumpleaños con una torta. David Luiz llevó la voz cantante. El zaguero solía pedirle que le usara los zapatos nuevos para ir ablandándoselos, si bien la tecnología ha cambiado y ya no son tan duros. Y lo hacía con gusto, porque era su sello: previo a la final de 2002, Ronaldo le encargó a Rogelson que le caminara varios días las "chuteiras" que se pondría en la final, para ir “suavizándolas”. El utilero cumplió y el “Fenómeno” marcó dos goles a… Alemania. Doce años después, contra el mismo rival, supo cómo nadie lo que era estar en los zapatos de David Luiz aquella tarde de la masacre de Belo Horizonte.


Lo más visto en T13