Crédito: A. Uno
En defensa de Chupete y el gordo

En defensa de Chupete y el gordo

Soy de los que creen que la ley es interpretable, y que no debe ejecutarse al pie de la letra. Digo esto tras el empate con sabor a victoria de Colo Colo en el Monumental, y me adelanto a aclarar que Baeza efectivamente estaba adelantado en el cabezazo que pudo darle la victoria a los albos. Con esas menudencias que han inventado hoy para justificar los cobros, pero que a la larga son un elogio para el guardalíneas. El albo tenía “el tronco” –incluida la cabeza- en fuera de juego...

Distinta es la cosa con las expulsiones. Rosende, por ejemplo, creyó que esto era rugby y se iba abrazado a Vecchio hasta la eternidad; parecía novia de soldado que se va a la guerra. El ademán del Gordo para sacárselo de encima –codazo incluido- no es justificable, pero se entiende. Cualquiera, por acto reflejo, se saca a una lapa de encima, se sacude la mochila, se desprende del lastre. Por último, debieron irse los dos.

¿Y lo de Suazo? El pobre Chupete corrió como cincuenta metros para detener un contragolpe y en un alarde de juventud dio caza a Carvajal, que le lleva como diez años y metros de ventaja, y el foul fue chiquitito. Es verdad, nunca es bueno insultar y menos a la mamá del árbitro, pero el calvo estaba echando los bofes, había conseguido el objetivo y cumplió a cabalidad la tarea. Un poco de comprensión pedía para el esfuerzo y las circunstancias.

"El pobre Chupete corrió como cincuenta metros para detener un contragolpe y en un alarde de juventud dio caza a Carvajal, que le lleva como diez años y metros de ventaja. El foul fue chiquitito."

De ahí en más Colo Colo se dio a una tarea imposible: aguantar con nueve. O sea, con ocho y Pajarito, un fuera de clase que no sólo se dio maña para anotar de la única manera posible –con una pelota muerta- sino además insultar al guardalíneas por su precisa decisión de anular un gol en los descuentos que trasformaba el empate en una hazaña épica que sería recordada por siempre, pero sobre todo el próximo jueves cuando los albos enfrenten a Independiente de Santa Fe en las alturas de Bogotá, recordando sin aire el esfuerzo desplegado en el Monumental para superar a un terco pero ineficiente Palestino.

El equipo de Guede, después del épico triunfo frente a Nacional en Santa Laura anda a los tumbos, pero –para amparar mis dichos sobre la justicia- en el olimpo del fútbol. La derrota con los charrúas en Montevideo fue una hazaña, la caída con Boca un orgullo y lo que pase en el campeonato local poco importa porque todo esto es un sueño. Se irán en chárter a Venezuela y será otra vez un pretexto para recordar la patria, para estrechar lazos y brindar generosamente por un equipo donde pocos aportan, pero que enorgullece a la colonia toda. 

"El equipo de Guede, después del épico triunfo frente a Nacional en Santa Laura anda a los tumbos, pero –para amparar mis dichos sobre la justicia- en el olimpo del fútbol."

Igual debieron ganar en el Monumental, pero ya está claro y remarcado: al Colo Colo de Tapia lo que más le acomoda es jugar sintiendo que le están metiendo la mano al bolsillo, que batalla contra todo y que siempre hay un buen pretexto para reclamar. Que todo está arreglado, que en Quilín los odian y que sus dirigentes están más preocupados de la Bolsa que de la cancha. Y así como están las cosas en las finanzas y la política del Chile de hoy, en esto último les encuentro razón.


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