Crédito: Agencia Uno
En defensa irrestricta de Colo Colo

En defensa irrestricta de Colo Colo

La ley es bastante absurda. En la banca de los equipos profesionales del fútbol chileno se pueden sentar un grupo de personas con oficios muy específicos. Colo Colo arriesga cuatro puntos ganados en la cancha porque eligió a un “ayudante técnico” –Agustín Salvatierra- en detrimento de un “preparador de arqueros”, que es en rigor lo mismo que hizo O’Higgins, uno de sus acusadores, con la salvedad de que los rancaguinos tacharon el rubro en discusión.

¿Quién decide la diferencia entre un ayudante técnico y un preparador de arqueros? Pues el INAF (Instituto Nacional del Fútbol), que es el medio monopólico de la formación de entrenadores para el país. La sutileza y especificidad del cargo queda entregada a un organismo educacional con fines de lucro dependiente de la ANFP, pero  cuyo presidente, Arturo Salah, ha sido su principal detractor, al punto de ignorarlo olímpicamente durante su gestión. Nadie puede ejercer la profesión o el oficio si no ha estudiado en sus aulas o su título ha sido visado por sus docentes.

Las acusaciones en contra de los albos nos llevan irremediablemente a analizar, una vez más, la situación del instituto, que es un organismo pensado y ejecutado por Abel Alonso y René Reyes para convertirse en el centro de análisis, pensamiento y desarrollo del fútbol chileno y que terminó siendo un negocio de capacitación rápida para ex futbolistas y de instrucción a desgano para aquellos voluntariosos que pretenden ser entrenadores pagando generosamente, pero sabiendo que deberán enfrentar la hostilidad del medio si no han “tenido camarín”.

"Objetivamente un preparador de arqueros sentado en el banco parece inútil"

Allí no imparten cátedra los mejores “docentes” del país. De hecho, si usted pregunta a los técnicos que actualmente ejercen y que pasaron raudamente por sus aulas, le darán más importancia a su conocimiento práctico de la actividad más que a la iluminación obtenida en sus aulas. El INAF, por ende, es un monopolio bastante ineficiente, responsable de una realidad concreta: en Chile no hay técnicos adecuadamente capacitados.

Si revisamos la situación de todos los clubes profesionales, llegaremos a la conclusión de que la inmensa mayoría ha cometido el mismo pecado de procedimiento, porque objetivamente un preparador de arqueros sentado en el banco parece inútil (¿ha visto alguna vez a un entrenador gritarle instrucciones a su portero, salvo en las definiciones a penales, que no existen en el torneo nacional?).

Colo Colo podría ser sancionado por una ley proteccionista, ridícula y mal aplicada. Nadie sabe a ciencia cierta quién hizo la denuncia, aunque se sospecha del Colegio de Entrenadores, que tiene una clara y manifiesta animadversión contra Pablo Guede, un técnico extranjero que representa todo lo que el INAF desprecia. Su presidente, Fernando Díaz, tuiteó la noche de la eliminación en Copa Libertadores que “en Santiago había mucho humo”, en referencia a los excesos verbales del adiestrador colocolino.

A propósito de esta crisis, lo relevante sería, y punteo:

  1. Revisar cuántos clubes han incumplido en reglamento hasta ahora.
  2. Rehacer el reglamento para no sancionar deportivamente una cuestión que es meramente administrativa.
  3. Rectificar el carácter monopólico del INAF y abrir la enseñanza del fútbol a Universidades e Institutos, como toda carrera u oficio.
  4. Determinar la postura de la ANFP en esta polémica, que es mucho más profunda que ganar o perder puntos.

Todo eso para no seguir dando jugo con una polémica que tiene más pirotecnia que valor específico.


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