Crédito: Agencia Uno
¿Es la Católica un equipo chico?

¿Es la Católica un equipo chico?

La Universidad Católica se quedó fuera de la comisión que revisará la distribución de los excedentes del canal del fútbol (CDF). Colo Colo y la U prefirieron negociar en conjunto su privilegiada posición en la repartición de las platas, mientras que los restantes 29 clubes remarán, una vez más, por lograr un reparto equitativo, lo que siempre ha sido un esfuerzo vano, pese a ser inmensa mayoría a la hora de las votaciones.

El tema es largo, estéril e inmoviliza, en mi criterio, al fútbol chileno, que sólo discute este tema de las platas. A la hora de revisar la modalidad de torneos, los planes de las selecciones menores o la violencia en los estadios, los dirigentes corren a esconderse. Pero a la hora de hacer valer sus opiniones con respecto a estas materias, generosamente saltan a la arena del debate.

"A la hora de revisar la modalidad de torneos, los planes de las selecciones menores o la violencia en los estadios, los dirigentes corren a esconderse"

Esta vez, sin embargo, hay un punto nuevo, y es precisamente el de la UC. En Cruzados S.A. hasta ahora hay sólo mutismo, lo que puede ser interpretado como una estrategia para mejor negociar o derechamente una molestia por haber quedado en una suerte de limbo: lejos de los grandes, segregados por los chicos.

Los cruzados se hicieron fuertes en las primeras negociaciones de la televisación por una razón muy simple: su hinchada estaba en condiciones de pagar por ver, proporcionalmente en mayor cantidad que cualquiera de los otros equipos. Colaboró, por cierto, la posición privilegiada dentro del CDF de uno de sus prohombres: Jorge Claro Mimica. Y la influencia determinante que tuvieron los cruzados en los directorios de la ANFP, históricamente e incluso actuando desde la oposición.

Pero en los últimos años eso ha cambiado, fundamentalmente por la masificación del sistema y por el secretismo que acompaña al club en su conformación directiva. Hoy la UC batalla contra sus fantasmas internos, que son la enorme influencia de la Fundación, la falta de representatividad de sus socios y cierta soberbia para administrar el poder. De hecho, rara vez son sus accionistas mayoritarios los que se ponen al frente de la institución o los que explican las decisiones matrices. Han existido tibios esfuerzos por acercar las voces de la hinchada, pero la tarea prioritaria de los últimos meses fue el aumento de capital.

"Recuperar su estatus de club grande, sin cuestionamientos, dependerá de su propia fortaleza interna, que, objetivamente, está lejos de hacerse ver."

Católica no es, de modo alguno, un club chico. Pero dilapidó la posibilidad de arrimarse a los grandes con decisiones equivocadas. Llevar el estadio a San Carlos, deshacerse de Independencia y Santa Rosa, estancarse en sus proyectos de infraestructura y no modernizar y ampliar su estadio le han significado alejarse del liderazgo que alguna vez marcó en sus procesos formativos y en la generación de dirigentes (la diáspora de sus mandos ejecutivos en algún momento amenazó con controlar varios clubes del fútbol chileno, con malos resultados).

Si hoy la UC siente amenazada su posición en el mapa del reparto no es porque vea amenazado su cómodo tercer lugar en las preferencias de los hinchas, sino porque en el nuevo ordenamiento la influencia de sus dirigentes se diluyó ante tantos empresarios y grupos políticos y económicos que llegaron a la actividad. Recuperar su estatus de club grande, sin cuestionamientos, dependerá de su propia fortaleza interna, que, objetivamente, está lejos de hacerse ver.


Lo más visto en T13