Crédito: Agencia Uno
¿Es culpa de las sociedades anónimas?

¿Es culpa de las sociedades anónimas?

El dato duro es indesmentible. Desde su quiebra, Colo Colo jamás avanzó una fase en Copa Libertadores. Cumplió veinte años sin ganar una llave de eliminación directa y su escuálida participación en el ámbito sudamericano es adjudicada por muchos hinchas a la llegada de las sociedades anónimas.

¿Son culpables Aníbal Mosa y Leonidas Vial de la eliminación de los albos ante Botafogo? ¿Tuvieron responsabilidad Hernán Levy, Arturo Salah, Gabriel Ruiz Tagle, Sebastián Piñera o Carlos Tapia de los sucesivos fracasos? Sin duda, partiendo por el pecado capital: la expectativa que se encargaron de generar. Piñera declamó que ganarían la Libertadores y todos, al obtener un título local, dijeron más o menos lo mismo: "ahora vamos por la Copa". Sin tener idea de cómo hacerlo.

"al obtener un título local, dijeron más o menos lo mismo: "ahora vamos por la Copa". Sin tener idea de cómo hacerlo"

Leonidas Vial, consultado el otro día en el Monumental tras la eliminación, dijo entre balbuceos que "nos empataron a última hora, una pena, una lata, qué quiere que le haga. Esto es así". ¿Así cómo? ¿Inexplicable, doloroso, triste, inviable? ¿Es de verdad el fútbol una industria tan azarosa que no se puede garantizar ya no el éxito, sino el decoro cuando se juega más allá de las fronteras? Es el mismo Vial el que da alguna de las claves para entender el descalabro, cuando tras cartón, en la improvisada conferencia, apunta: "todo va a seguir igual, ¿por qué preguntan esas cosas? Hay que levantarse de esto, es una pena".

Aníbal Mosa, en la antesala del partido en Río de Janeiro, alabó a Pablo Guede diciendo que "se lo llevaría para la casa", así de encantado estaba. Y defendió la política de contrataciones del club, a todas luces equivocada. Tras la eliminación no habló, no ha hablado ni hablará en un futuro cercano porque, sencillamente, no es necesario para sus criterios y el de sus asesores.

"La culpa no es exclusiva de las sociedades anónimas, aunque son responsables de administrar malamente una actividad que, en las promesas, se iba a reinventar con su llegada"

La culpa no es exclusiva  de las sociedades anónimas, aunque son responsables de administrar malamente una actividad que, en las promesas, se iba a reinventar con su llegada. La Universidad de Chile ganó su único título internacional con Azul Azul, cuando en la concesionaria cohabitaban liderazgos fuertes y contrapuestos como el de Federico Valdés, José Yuraszeck, el Choclo Délano y Carlos Heller. Una vez que este último tomó el control absoluto del club prometió pelear la Copa (además de un estadio, claro) y el club se vino en picada.

Con sociedades anónimas O’Higgins ganó su primer título, Huachipato , Everton y la Unión Española reverdecieron laureles y varios clubes se proyectaron positivamente. Otros se hundieron hasta su desaparición. Hay varios técnicamente quebrados. No fue la panacea ni la fórmula mágica para el crecimiento y el desarrollo. Los actuales dirigentes cargan con muchísimos más pecados que virtudes y en materia deportiva no hemos avanzado ni un ápice.

Pero atribuirles todas las culpas deportivas es un despropósito. Contratan mal, se asesoran mal, no atacan los verdaderos problemas. Es cierto. Pero el otro día Colo Colo podía cargar con ese lastre para eliminar a Botafogo. Sobradamente. Si no lo hizo fue por el extraño e inexplicable carácter de su entrenador, que parece saber algo que todo el resto ignora, pero que ya suma su tercer fracaso consecutivo en la Libertadores.

Y de un grupo de jugadores que jamás logró llevar a la cancha lo que uno cree que son si solo se limitara a escucharlos.


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