Crédito: BBC Mundo
Exijo mediación papal

Exijo mediación papal

Primero, no nos acaloremos y mantengamos la cabeza fría. Expongamos los hechos tal como fueron.

Chile y Uruguay se jugaban el paso a semifinales en la última Copa América. Partido cerrado, duro, parejo. Uruguay jugando a lo de siempre en el último tiempo: defenderse con todo y meter un contragolpe. Chile a lo de siempre en el último tiempo: tener la pelota y atacar como consigna, en la medida de lo posible.

El partido era tan importante que Chile hacía jugar a Arturo Vidal, que había chocado su Ferrari en la carretera, manejando en estado de ebriedad. Y los charrúas a Cavani, cuyo padre estaba en prisión por haber matado, en similares circunstancias, a un ciclista. Frágil emocionalmente, el delantero del PSG fue presionado verbalmente por Gonzalo Jara, quien al ver que su adversario estaba con tarjeta amarilla, aprovechó para utilizar su dedo en la zona rectal durante una refriega. El resto de la historia ya es conocida: Uruguay protestó, Jara no volvió a jugar, la Federación Chilena acusó a siete celestes de agresión a los árbitros y el asunto aún espera en los tribunales de la Conmebol, que, como sabemos, para algunas cosas se toma su tiempo.

Via Twitter opinó todo el mundo, hasta…¡Luis Suárez! El ex Presidente Mujica, Forlán, Chevantón y hasta Carlos Vives. Hablamos de moral, de próstata, de la escultura de Punta del Este. Desde Montevideo se habló de ética deportiva, desde Chile de viveza criolla, se argumentó, en Argentina, que Chile ganaba con ayuda de los árbitros, en un cambalache insólito si miramos la historia del fútbol sudamericano.

El tema reflotó cada tanto en estas tres semanas. Hasta que Jorge Fucile, el lateral que se fue expulsado por pegarle una patada a Alexis Sánchez, se despachó con declaraciones al menos inapropiadas. Imitó, con voz de señorita relamida, a nuestra máxima figura, calificándolo de llorón. Y esgrimió una teoría atrevida: pese a que sabía que iba a ser golpeado por la espalda, Alexis no saltó, lo que en la interpretación de Fucile, es propio de alguien “con un problema mental”. Puso como ejemplo a Cavani, con quien habló el tema para ratificar la tesis. Lo extraño es que el bueno de Edinson no vio venir el dedo de Jara, lo que relativiza su opinión.

En fin, como los equipos de ambos países volverán a encontrarse en la Copa Sudamericana y es probable –por la Ley de Murphy- que el primer partido de las clasificatorias sea Uruguay- Chile en el Centenario, es que acudo aquí para pedir la mediación del Papa, que sabe de fútbol, que es neutral y que puede dar una lección de moral, ética, deportividad y perdón a todos los protagonistas. Lo digo en súper buena onda: mediación papal, aquí y ahora.                


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