Festejar en la escalera de Rocky

Festejar en la escalera de Rocky

No es el grupo de la muerte, está claro. Ese es el de Estados Unidos, Colombia, Costa Rica y Paraguay. Deberíamos pasar. Fácil. A no ser que Panamá, de la mano del Bolillo Gómez, nos depare una sorpresa. Quedar en el grupo D en la Copa Centenario nos da otra oportunidad de ganarle a Argentina, que en 25 partidos disputados en el certamen nos ha permitido sólo 6 empates. Todo el resto son derrotas, aunque ustedes y yo sabemos que la última final fue una victoria.

Chile debuta el 6 de junio ante Argentina en San Francisco.

Los panameños tienen a cuatro jugadores muy veteranos como base del equipo. Felipe Baloy (Atlas, 34), Gabriel Gómez (Herediano, 31), Blas Pérez (Vancouver, 34) y Luis Tejada (Juan Aurich, 34) como puntales. Las reseñas hablan de un equipo lento, con una gran Copa de Oro el año pasado, donde perdieron contra México un partido que estaba arreglado. Es el saqueo más escandaloso que se haya vivido en el fútbol continental en los últimos tiempos. Pero no estamos para compensaciones en esta nueva era.

Bolivia, con todo respeto, no estaba para ver sorteos en medio de la elección para reelegir a Evo, pero deberíamos ganarle en Boston y luego buscar el empate en La Haya, digo.

"¿Qué más se podía pedir para festejar una clasificación que subiendo a la carrera los peldaños del Museo de Arte?"

Hay una última consideración. Son tres buenas ciudades San Francisco con su espíritu liberal, Boston con su alma académica y Filadelfia con las escaleras de Rocky. ¿Qué más se podía pedir para festejar una clasificación que subiendo a la carrera los peldaños del Museo de Arte?

Una cosa más: si pasamos de grupo, nos toca con México o con Uruguay, y no con los pegotes brasileños que nos han aguado los últimos tres mundiales. Y si es con los charrúas, habría que preparar lo que ustedes saben. El dedo aquel.  


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