Crédito: Agencia Uno
La apuesta fallida de Colo Colo y la U

La apuesta fallida de Colo Colo y la "U"

No parecía arriesgar mucho el Coto Sierra mandando un equipo alternativo a la cancha en Arica. Enfrentaba al colista casi condenado - un equipo que no ganaba en meses- y reservaba a sus titulares contra el Atlético Mineiro para la Copa, donde necesita un buen resultado. 

Pues le salió todo mal. Perdió el invicto, le hicieron un gol (donde cuesta mucho hacerlos) y, para más remate, perdió a Pajarito Valdés para el Superclásico. Permitió que sus rivales se le acercaran, abrió de nuevo un torneo que parecía sentenciado y demuestra de manera tajante que Colo Colo no tiene un plantel generoso. 

En el peor de los escenarios –perdiendo ante el Mineiro y enredando puntos en el clásico- la determinación del Coto Sierra en la antesala del partido frente a San Marcos fue fallida. Apostó y perdió. Del daño que puede provocar será preferible hablar el próximo domingo, donde las consecuencias pueden ser nefastas. 

"Un domingo de pasiones encendidas que demuestra –otra vez la paradoja- que en la mediocridad de nuestro torneo puede haber mucha diversión"

Apostó también Sebastián Beccacece. Puso a un juvenil, Yerko Leiva, para reemplazar al aletargado y alicaído Patricio Rubio y a los 20 minutos estaba perdiendo 2 a 0 frente a la U. de Conce. El novato y desesperado técnico azul tomó el camino fácil: sacó a Leiva y le otorgó a Rubio el rol de salvador: de cortado a única esperanza en veinte minutos. De nada sirvió porque los del Campanil se esmeraron en remarcar todas y cada una de las fallas de los azules, en la cancha y en la banca. 

Carlos Heller, el regente de los azules, jugó sus cartas con audacia para reemplazar a Martín Lasarte. Convenció al ayudante de Sampaoli, lo forzó a emprender acciones legales contra la ANFP para lograr la libertad de acción y le prestó las oficinas de Bethia para que conversara con el plantel antes de la partida de su antecesor. Lo avaló en cada una de las decisiones tomadas y ahora, en la certeza de lo inevitable, debe decidir si es el técnico adecuado para el segundo semestre, con la marea totalmente en contra. ¿Dará un golpe de timón o se aferrará a sus convicciones en medio del naufragio? 

Por lo pronto, y para demostrar que el fútbol es veleidoso, el entrenador que estuvo en la picota durante la semana, el hombre que se jugaba el puesto, el cuestionado Mario Salas salió fortalecido de la lucha por los puntos y está otra vez a tiro de cañón, la posición que más le desacomoda a la Universidad Católica porque irremediablemente comienza a sentir la presión, en esta arremetida que también suma a Palestino, O’Higgins y Wanderers (que está quebrado técnicamente, pero que pelea contra sus propios dirigentes). 

Un domingo de pasiones encendidas que demuestra –otra vez la paradoja- que en la mediocridad de nuestro torneo puede haber mucha diversión.


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