Crédito: Agencia Uno
Carlos Soto y Luis Pedro Figueroa renuncian a directiva del Sifup

La Biblia y el camisón

Más que dolo o desorden administrativo, lo que hay en el escándalo del Sifup (Sindicato de Futbolistas Profesionales) es frescura. Una que nace en el ejercicio dilatado del poder y de ingresos que, acabamos de descubrir, son cercanos al millón de dólares, eso sin contar con las cuotas de los afiliados.

Gastarse esos recursos en comprar biblias y hacer donaciones para promover la fe cristiana no tiene nombre, porque no obedece a las funciones del gremio representado y porque iban en directo beneficio de la iglesia del tesorero. Comprarse ropa para la gala organizada por el mismo Sindicato es reprochable, aunque este lejos del delito o del dolo. Lo que resulta sencillamente inexplicable es que la auditoria solicitada por la nueva directiva registrara una boleta por ropa de dormir de dama, sin especificar si era camisón, pijama de franela o negligé.

Esperaré con ansias la explicación de la directiva saliente, encabezada por Carlos Soto y Julio Pastén sobre ese ítem exclusivo que, debo reiterar, más que ser una falta o un delito constitutivo de sanción es una frescura inclasificable para los representantes de los futbolistas, más aún si son tan declaradamente cristianos.

Con este descubrimiento termina por derrumbarse el último de los pilares del fútbol profesional. Sergio Jadue primero, el Consejo de Presidentes (aval de todos los desfalcos cometidos por su cabecilla) y ahora el Sindicato nos demuestran que allí donde los recursos abundan hay que poner más ojo y cortapisas, porque la fe pública suele ser más exigente con la actividad donde están puestos buena parte de los afectos.

Finalmente, una reflexión sobre Jorge Valdivia, el primero de los famosos en condenar a Carlos Soto y la administración de los “pastores”. Algo debo haberme perdido en el camino, pero creo recordar que fue el Sindicato el que apañó, amparó, solidarizó y prestó ropa a los futbolistas del “bautizazo” (Valdivia incluido, por supuesto) cuando fueron marginados de la selección tras llegar en evidente estado de ebriedad a la concentración.

Ese paso en falso del Sifup fue un acto solidario y cristiano con los pecadores. Y como dice la Biblia -esa que repartieron generosamente gracias a la plata de los videojuegos y los álbumes de figuritas- el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.

 

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