Crédito: Agencia Uno
Según Andrés Fazio cheque con que Jadue devolvió sueldo "no está"

La cadena perpetua de Jadue

Por esos contrasentidos que tiene la vida, Sergio Jadue fue condenado por la FIFA a perpetuidad justo en la semana en que los chilenos aprendimos que las penas que aplica la Justicia son relativas. Cuando asesinos, violadores y pederastas andan en libertad gracias a una polémica aplicación de las mismas leyes que se les habían aplicado.

Lo de la FIFA, convengamos, es de una inutilidad total. La sanción que impusieron los sumisos e inadvertidos juristas en Zurich impide al ex timonel de la Federación ejercer como dirigente deportivo a perpetuidad, lo que, seamos honestos, no es pena aflictiva alguna. Disfrutando de sus vacaciones –como gusta proclamar- en Miami, el calerano goza por estos días de una impunidad sólo otorgada a los soplones y delatores de medio pelo que contribuyeron entusiastamente para que los verdaderos peces gordos cayeran en manos del FBI, lo que hace sospechar que las penas –pactadamente rebajadas- tampoco serán gran cosa. Es probable que Jadue siga viviendo un buen tiempo en su prisión dorada de Florida, sin que remotamente se le ocurra hacerse cargo de un club deportivo.

La sanción tampoco significa gran cosa. Alguna vez Miguel Nasur fue castigado con una pena similar, y ahora lo vemos dando cátedra antes de los Consejos y administrando un puñado de clubes que arrastran deudas, dudas y un modesto pasar deportivo. Injustamente fue castigado de por vida un doctor ejemplar, Sergio Stoppel, quien tuvo la mala suerte de estar a cargo del fútbol chileno cuando un grupo de maleantes quiso clasificar a la mala para un Mundial. Así es la justicia.

Lo que no deja de ser contradictorio es que nuevamente se nos adelanten. Suele ocurrir con frecuencia que en el extranjero son más rápidos, más pillos y más serios para investigar los delitos. Mientras Jadue está “invitado” por el FBI gracias a su ejemplar acto de soplonaje, en Chile la investigación para determinar sus culpas avanza a paso lento. Por un lado la Fiscalía rastrea lavado de activos y evasión tributaria, mientras en la ANFP una auditoría forense pretende determinar las responsabilidades del ex timonel, sus principales cómplices (Jaque y Etcheverry), el directorio que lo acompañaba y, por cierto, quienes se vieron beneficiados con sus chanchullos, es decir, la inmensa mayoría de los clubes chilenos.

Como es de suponer, la indagatoria interna encargada por el Consejo de Presidentes tratará –en la medida de lo posible- de concentrar las culpas en Jadue y sus principales asesores, evitando una sanción generalizada a todos los responsables, porque eso mancharía a quienes se sientan en los sillones del Consejo en calidad de representantes de los clubes favorecidos por los préstamos y la laxa (por no decir magnánima ni populista) manera de administrar la riqueza que hubo en ese período.

No hagan gárgaras con el fallo. No es gran cosa. Menos viniendo de donde viene. La Justicia, como hemos aprendido, tiene sus propios y extraños caminos.

 


Lo más visto en T13