Crédito: Agencia Uno
La espada del Rey Arturo contra Bielsa

La espada del Rey Arturo contra Bielsa

Acostumbrados como estamos -y por más de una década- a los éxitos de la generación dorada, el empate frente a Alemania les dejó a varios gusto a poco. De partida a los hinchas, que una vez más transformaron, a miles de kilómetros, la galería en una fiesta colorida, local.

Pero lo más extraño fue que varios periodistas -chilenos y extranjeros- insistieron en la charla post partido en que esta era la oportunidad para batir a los campeones del mundo. Efectivamente, la escuadra de Pizzi tuvo más oportunidades de gol, más profundidad, más figuras y sólo perdió, por escaso margen, en la posesión de la pelota. Tácticamente equiparó y ganó la lucha en el mediocampo, y sólo la conservadora postura de Joachim Low, quien aseguró un sólido bloque defensivo y puso marcadores para Beausejour e Isla, permitió que en el segundo tiempo, cuando la intensidad de la presión de La Roja decreció, la lucha se viera más igualada.

Con un paso en semifinales, este grupo demostró una vez más que no hay desafío que le quede pequeño, y así se encargó de hacerlo saber el líder fuera de la cancha Arturo Vidal, quien ha asumido la vocería del equipo ante la ausencia y el enojo de Claudio Bravo. Fue precisamente el jugador del Bayern Múnich quien abrió un debate inesperado al señalar que Marcelo Bielsa no “había aportado nada al grupo”, haciendo mención a que Pizzi y Sampaoli, además de Sulantay, eran quienes sumaron los títulos que tiene la selección en sus vitrinas.

Vidal no tuvo buena relación con Bielsa, quien le buscó un puesto en su esquema sin encontrarlo. Un hombre dogmático, el rosarino tenía un molde al cual los jugadores debían adaptarse, y no al revés, por lo que la multifuncionalidad y el ímpetu del jugador -muchas veces considerado desorden- terminaron por darle un rol secundario en ese proceso.

Como el mismo Vidal decidió traicionar a su mentor Claudio Borghi con excesos dentro y fuera de la cancha, no fue sino hasta la aparición de Sampaoli que tomó el protagonismo que hoy lo convierte en uno de los Caudillos del plantel. Efectivamente, para Arturo Vidal el paso de Bielsa por la selección no tuvo la trascendencia que ejerció para otros próceres de este equipo, que recibieron lecciones que les permitieron crecer hasta consolidarse internacionalmente.

El debate siempre es importante en el fútbol, al igual que las miradas diversas. Vidal se animó a abrir ese flanco que, con seguridad, lo enfrentará con otros referentes del mismo plantel. No es una discusión que vaya a cambiar gran cosa, pero que traza una línea entre los pragmáticos y los líricos. Con Bielsa no se ganaron títulos, es cierto, porque registra pocos éxitos de esa naturaleza. Lo suyo, incluso con Argentina, supuso otras metas.

Es bueno recordarlo ahora, porque ahora es posible desencantarse con un empate ante los campeones del mundo, en versión más joven y de recambio. Antes enfrentarse de igual a igual con rivales de alcurnia era someterse a un ejercicio que ganaba elogios, pero no puntos. Hoy se pueden sumar ambos factores, y eso es señal de que, con todos los maestros que tuvo esta generación, se nutrió un fenómeno que disfrutamos sin temores.


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