Crédito: Agencia Uno
Sergio Jadue culmina una era de casi 5 años a cargo del fútbol chileno

La noche oscura de las pelotas muertas

Dejémonos de eufemismos. Si Sergio Jadue llegó al aeropuerto con custodia policial es porque se ha convertido en testigo protegido del FBI que, con seguridad, pidió custodia para un personaje que adquirió un valor especial para la investigación de la Fiscalía de los Estados Unidos.

Preferiría no creer que los Carabineros lo fueron a defender del acoso periodístico porque eso sería más vergonzoso que el silencio cómplice de los dirigentes chilenos en el Centenario de Montevideo, que no fueron capaces de decir ni una sola palabra sobre el hombre que eligieron por unanimidad hace apenas un año, y que ha sido tan elogiado por su gestión en la Asamblea de sociedades anónimas.

Jadue llegó a Pudahuel a los once minutos del segundo tiempo del partido, cuando la debacle se intuía. Uruguay nos ganó por tres a cero sin hacer demasiado y aplicando una fórmula que conocíamos de memoria y que fuimos capaces de neutralizar en la Copa América: metiendo pelotazos al área.

"Para decirlo pronto y claro, otra vez los jugadores estuvieron bajos, el sistema no respondió y el fútbol fue muy lento"

Por más que cueste asumirlo, esta derrota es la primera que sufre la Roja en un partido oficial desde la caída con Holanda en la Copa del Mundo. Pero duele mucho porque nos hace dudar con respecto al esquema y a las individualidades.

Para decirlo pronto y claro, otra vez los jugadores estuvieron bajos, el sistema no respondió y el fútbol fue muy lento. Se ganaron tarjetas torpes y la reacción desde la banca, tantas veces elogiada, fue lenta. Que nos metieran tres pelotas muertas fue un golpe fuerte en un estadio que –pese a la generación y a los nuevos tiempos sigue teniendo una carga maldita.

Quedamos en zona de repechaje y aunque el capital futbolístico de Sampaoli ni siquiera está en duda, la noche acá en Montevideo es muy amarga. Porque no tiene demasiadas explicaciones.

El fútbol es así y admite derrotas, por cierto. Vacilaciones y enredos, pero quiero reiterar que el cambio de esquema –de la verticalidad a la posesión- me parece un retroceso, porque Chile domina pero juega lento y no resuelve bien en los últimos metros, porque permite el reagrupamiento del adversario.

Dicho eso, digamos que la pausa hasta marzo podría venirnos bien si la tremenda crisis directiva no contaminara irremediablemente el trabajo deportivo. Los mismos que eligieron, elogiaron y ampararon a Sergio Jadue deberán determinar a su sucesor sin que tuvieran el coraje de hacerse cargo de la situación.

"Fue, la del Centenario, una de esas caídas que hieren. Pero no es nada al lado de la huida del presidente, sin dar una miserable explicación. Eso sí que da vergüenza."

Escondidos, perplejos y avergonzados como están, deberán tomar decisiones en las próximas horas en medio del descrédito general. Es tan dramático el caos que ni siquiera puede volverse atrás cinco años para recurrir a la alternativa más extrema, Harold Mayne Nicholls, por la sencilla razón que el ex presidente está castigado por la FIFA por seis años, debido a la utilización de un cargo importante para obtener favores personales, lo que no es menor.

Es probable que después de la noche más oscura venga un nuevo amanecer. Que las soluciones sean iluminadas y lo que hoy es nebulosa sea aclarado por liderazgos fuertes y validados. Pero todo parece indicar que no será así, y que viviremos un buen rato sumidos en el descrédito, la vergüenza y el desorden, mientras intentamos sanar las heridas deportivas. Fue, la del Centenario, una de esas caídas que hieren. Pero no es nada al lado de la huida del presidente, sin dar una miserable explicación. Eso sí que da vergüenza.


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