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La Premier no es la mejor liga

La Premier no es la mejor liga

No hay ningún equipo inglés entre los ocho mejores de Europa. Chelsea, Arsenal y Manchester City quedaron eliminados en la Champions y reabrieron un debate: ¿es la Premier la mejor Liga del planeta?

En mi criterio no; lo sigue siendo la española, que tiene todavía a los mejores jugadores del mundo y un nivel de competitividad mayor que los ingleses. La única medida objetiva en esta cuestión sigue siendo la Champions, que en esta temporada habló de manera clara: tres cuadros españoles, dos franceses y uno de Italia, Alemania, Portugal estarán en la fase final del torneo continental.

Argumenta Pellegrini que el nivel de competencia es superior en la isla al resto del continente: juegan tres torneos por año, no descansan para Navidad y el ritmo es superior. Es un buen argumento, pero la eliminación de su escuadra –y también las de Mourinho y de Wegner- no pasaron por un tema físico. Fueron superados en casa con comodidad por rivales que desnudaron la tendencia monocorde de los equipos de la Premier, que no tienen muchas variantes ofensivas y que, pese a la gran cantidad de extranjeros que nutren sus planteles- tienen a jugar con verticalidad y sin demasiada imaginación, dejando, sobre todo en casa, grandes vacíos en retaguardia. Suelen perder la línea en desventaja y son permeables a las pelotas detenidas.

Puede ser la más vistosa, la mejor organizada, la de mayor intensidad de juego y se beneficia del contraste, pero no es la mejor. La  liga alemana no corre en el comparativo porque la superioridad del Bayer Munich es incontrarrestable por estos días, sobre todo después del derrumbe del Borussia. Italia ni hablar: la Juventus saca tanta ventaja que el torneo local es una lata, con los equipos de Milán dando lástima hace rato. Francia no tiene tantas estrellas alimentando una lucha animada en la tabla, por lo que el único punto de comparación para los británicos sigue siendo la Liga española.

El Real Madrid, el Barcelona y el Atlético tienen diversidad de estilos, muy marcadas, y eso le confiere atractivo particular a la lucha por la punta, matizado este año por una mayor equiparidad con otros actores que comprometen a los líderes.

Ahora que seguimos –gracias a Alexis- más masivamente la Premier, descubrimos que tácticamente sólo Mourinho puede pelear internacionalmente. El Manchester perdió, por segundo año consecutivo, la posibilidad de darle batalla al Barcelona. Y el Arsenal –frente a un equipo muy discreto- cometió tantos errores en Londres frente al Mónaco que ni siquiera una hazaña en el principado le alcanzó para clasificar.

Lejos del primer plano en la competencia externa, lejísimos de instalar a alguno de los suyos en la lucha por el balón de oro, los ingleses siguen dependiendo del orden y el espectáculo interno para mantener viva la polémica. Para muchos la Premier seguirá siendo el torneo más atractivo de Europa. Pero los simples hechos dicen lo contrario.


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