Crédito: Agencia Uno
La sed está intacta

La sed está intacta

¿Por qué la mayoría de la gente perdonó tan fácilmente a Vidal?

Todo indica que la gente, mayoritariamente, apoya el perdonazo de Sampaoli a Vidal. Así lo dicen las encuestas, los sondeos, las redes sociales, la temperatura ambiente. Lo interesante es develar las razones, porque en ese aspecto, el rango es más amplio y la confrontación más evidente.

Como suele ocurrir, la voz de los analistas, la palabra de los expertos, el sentido común  y el dictado de la historia no necesariamente concuerda con el sentir ciudadano, que se inspira en un análisis más pasional. La gente quiere que Vidal permanezca en Juan Pinto Durán porque quiere ganar la Copa América, intuyo, y valora el aporte que pueda hacer el hombre de la Juventus a la Roja. El riesgo es, claro, que cuando venga la derrota el reproche será duro e irremediable. Con efecto retroactivo, y Vidal será el blanco de las broncas y las culpas.

"La gente quiere que Vidal permanezca en Juan Pinto Durán porque quiere ganar la Copa América, intuyo, y valora el aporte que pueda hacer el hombre de la Juventus a la Roja."

La gente, mayoritariamente, empatiza con Vidal porque es pobre, tuvo un padre alcohólico, una infancia difícil y se ganó con talento todo lo recaudado. Le acepta que se llene de parientes y amigos en Turín, con los cuales sale a carretear y festejar en la noche italiana. Hace asados a la distancia y la mirada comprensiva de su esposa –incluso cuando se sube al Ferrari tras una noche de casino- es de cobijo y no de reproche.

Debe haber un grupo, sospecho, que ya está cansado de condenar y perdonar a este grupo. De quemarlos en la plaza pública cada vez que fallan y de implorar por su regreso cuando los necesitamos. Es una generación talentosa y que ya ha vivido tres mundiales, pero increíblemente inmadura, irresponsable y poco fiel a sus técnicos. Para no seguir en este vaivén, el ciudadano pragmático decidió aceptarlos como son, y si finalmente ganan, será con todos sus defectos.

"El ciudadano pragmático decidió aceptarlos como son, y si finalmente ganan, será con todos sus defectos."

Escuché a sociólogos decir que Vidal y compañía son el reflejo de nuestras propias debilidades. Que si fuéramos todos jóvenes, tuviéramos plata y gozáramos de la fama, nos curaríamos cada vez que pudiéramos, nos compraríamos Ferraris, desafiaríamos a la autoridad, lloraríamos pidiendo disculpas. No es fácil que el compatriota entienda que la tarde libre es para el reposo y la vida familiar; ni hablar de ver Argentina- Uruguay en la jornada de descanso, porque eso es, a la larga, seguir trabajando.

El perdón técnico es fácil de explicar. Leonel chocó ebrio con fatales consecuencias antes del Mundial y Fernando Riera lo perdonó, afortunadamente para nuestra precaria historia. No tuvo la misma actitud con Cua Cuá Hormazábal y el Tata igual forjó una leyenda de hombre inflexible y riguroso. Al contrario, Claudio Borghi expulsó de Juan Pinto Durán –al momento y sin debate- a los que venían del bautizo y le colgamos para siempre el cartel de “permisivo”. Bielsa le prestó el hombro a Marco estrada cuando cayó en desgracia y don Nelson jamás perdonó la traición de sus muchachos en Puerto Ordaz.

Pero es la gente la que me inquieta. La que clama por el respeto a la vida privada de los futbolistas, al sagrado derecho al carrete y la que, en el próximo gol de Vidal, insistirá en que todo fue un montaje, una conspiración, una cruel maniobra del destino. Porque la sed de gloria sigue intacta.


Lo más visto en T13