Crédito: A. Uno
Jorge Sampaoli

La única fórmula para que se vaya Sampaoli (sin odios)

Seamos pragmáticos.

Jorge Sampaoli no quiere quedarse. Y la ANFP no puede eximirlo de pagar su cláusula de salida. El entrenador no tiene un club capaz de amortizar la elevada suma en estos momentos. Y Salah comprende, mejor que nadie, que no puede improvisar un técnico sólo para dos partidos clasificatorios, porque todas las alternativas viables corren a partir de junio.

El casildense nos lo dio todo: una Copa América largamente anhelada, un Mundial estupendo, un inédito quinto lugar en el ranking; la Roja le permitió codearse con Guardiola y Luis Enrique, ganar muchísimo reconocimiento y dinero, ponerse en órbita mundial.

Una separación a estas alturas no puede estar llena de rencores ni acusaciones. Sampaoli, siempre tan frío para analizarlo todo, tan poco dogmático para interpretar sus ideas, tan idealista para exponer su pensamiento, no puede hablar de ser rehén. Y nosotros no podemos descalificarlo tan duramente porque, en esta instancia, no parece haber salida posible, como acontece en buena parte de las separaciones.

Por eso propongo una fórmula para zafar de esto, de manera pragmática y deportiva. La idea es aceptar que Sampaoli se vaya, pero después de la fecha de marzo. Y jugándose la indemnización (no toda, por el favor concedido) en cancha. La idea es la siguiente:

  • Si le ganamos a Argentina y Venezuela (seis puntos), don Jorge se va entre aplausos, reconocimiento general, un acto en La Moneda y sin pago de indemnización alguna. Libre, y con honores.
  • Si suma cuatro puntos le pagamos igual el sueldo de enero, febrero y marzo y los premios correspondientes, pero él paga un millón de dólares compensatorios. Flor de negocio, win-win, todos amigos.
  • Si suma tres, la cosa ya no parece tan buena y nos deja dos millones para afianzar la opción del técnico que vendría a hacerse cargo de un camino clasificatorio que estaría muy complicado. Igual es una rebaja importante y quedamos en zona de ilusión todavía.
  • Con dos, uno o cero punto, no hay honores, ni premios y, para seguir siendo amigos, le rebajamos la cláusula a la mitad, tres milloncitos, pagaderos en cómodas cuotas, nos dejó en un cacho pero entendemos el momento y las circunstancias. Que le vaya muy bien y lo recordaremos siempre.

Así hay tiempo de negociar tranquilos con Bielsa, Berizzo, Pellegrini o el que sea, nos jugamos la vida contra los argentinos (que querrán revancha) y los venezolanos (que querrán sacarse los balazos) y todos tan felices.

Yo no veo otra salida, pero estoy abierto a escuchar ideas. Esta me parece buena.


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