Crédito: Agencia Uno
La vieja tradición

La vieja tradición

Marcos Guilheme de Almeyda Santos Matos fue descubierto en Curitiba en el 2007, cuando era apenas un niño, por un ex jugador llamado Pedrinho Maradona, que no estuvo ni cerca de ser una estrella, pero que vio como veedor en el pequeño las trazas de un jugador completo. El sueño de Guilherme –verdugo de Chile ayer en el Sudamericano- es ganar los Juegos Olímpicos de Río el 2016, ser campeón del mundo y, por supuesto, jugar en Europa.

Lo que nunca sabrá este muchacho de 19 años del Atlético Paranaense es que puso a Chile en una posición incómoda. No en la tabla o en sus aspiraciones de clasificación, sino en el análisis del juego, en la definición ineludible de un estilo.

Y es que Hugo Tocalli -campeón del mundo con Argentina en esta categoría- decidió abrir el partido contra los brasileños sin ningún atacante. Como el rival era superior en el papel, tenía más figuras y pergaminos, el trasandino renunció a dañarlo en su propia área para lograr un objetivo superior: que no nos dañaran a nosotros.

"Este equipo de Chile seguirá siendo una incógnita porque lo que vimos fue una suma de voluntades donde lucieron los dos centrales."

Esta estrategia hizo historia en Chile. Fue el estandarte por años, con mayores o menos énfasis, pero con un desenlace que conocimos de memoria: la estantería se nos caía siempre por un error, cuando parecía que teníamos todo controlado y, a partir de ahí, había que remontar la cuesta. En desventaja, poníamos más delanteros, parecía que se pudo hacer algo más pero, casi siempre, se resignaban los puntos en pos de lo que se daba en llamar “la estrategia del mal menor”: que no te goleen.

A veces resultó, a veces no, pero jamás ganamos un torneo de selecciones. Este equipo de Chile seguirá siendo una incógnita porque lo que vimos fue una suma de voluntades donde lucieron los dos centrales, el lateral Rodríguez y Cuevas. Pero no aparecieron Diego Rojas, ni el repatriado Cabral ni, por supuesto, los delanteros, que entraron sobre el final tratando de subir la cuesta.

El fútbol se hace a costa de costumbres e imágenes. Uruguay, por ejemplo, ganó a Colombia en el último minuto con un cabezazo agónico. Con lo que se llama “la garra charrúa”. Nosotros, en el tiempo reciente, cambiamos la carátula de la Roja con un fútbol de ataque, protagónico, audaz, propositivo y que además, nos dio réditos.

Nos gustó. Y le gustó al resto. Nos fue bien. En la adulta y la juvenil. ¿Podremos saborear nuevamente los puntos ganados en la “pragmática”? ¿Seremos capaces de aceptar, de buenas a primera, este retorno a las raíces tradicionales y arraigadas de nuestra identidad futbolera?

           

MARCOS GUILHERME (MEDIOCAMPISTA O DELANTERO, CAMISETA 11, ATLÉTICO PARANAENSE, 19 AÑOS): Juega desde 2007 en el club de Curitiba, al que llegó gracias a haber sido observado por el cazatalentos Pedrinho Maradona, un ex volante zurdo de Atlético Paranaense y Guaraní en los 80. Marcos Guilherme de Almeyda Santos Matos es apodado “Marquinhos”. Jugador rápido, es uno de los tres futbolistas del “Furacao” en la Sub 20: los otros son Nathan y Léo Pereira.


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