Crédito: Agencia Uno
Las culpas del Carepato

Las culpas del Carepato

Juan Antonio Pizzi dio un golpe inesperado en su nómina de “extranjeros” dejando fuera de la última y clave fecha clasificatoria a Marcelo Díaz, responsable directo de dos de las más dolorosas derrotas de la selección en el último tiempo: contra Alemania y Bolivia. Lo hace con una justificación pocas veces esgrimida en este período, donde fueron convocados futbolistas que atravesaban por momentos mucho más precarios que el de Díaz.

Balbuceante para explicar las críticas de sus jugadores ante la falta de motivación y humildad que tuvo el equipo en sus últimos dos partidos –culpando una vez más a las “editoriales” escritas al respecto- es más que evidente que el revulsivo que ha buscado el entrenador para estas jornadas decisivas fue sacrificar a un referente ineludible en las últimas tres finales disputadas.

"Habrá que reconocerle la audacia. Y esperar que sea una decisión que busque un propósito claro. Por primera vez en mucho tiempo, este equipo se quedó sin margen en una instancia compleja."

Sacrifica así al “cerebro” del equipo, en una apuesta que seguramente apunta a mejorar la velocidad del tránsito en la salida, donde las preferencias del seleccionador siempre han preferido a Pedro Pablo Hernández. Si se quería una señal que remeciera el árbol y marcara sus puntos de vista, Pizzi hace una movida personal y audaz.

También dejó fuera de la nómina a Castillo, hasta la fecha pasada un inamovible, y cuyo desempeño ante Paraguay parece haberlo condenado de manera injusta y desmedida. De no ser por datos físicos que desconocemos, la casi segura apuesta por Pinilla y Paredes que supone esa marginación es el otro punto noticioso que arroja esta convocatoria que, contra todos los pronósticos, traía sorpresas.

Habrá que reconocerle la audacia. Y esperar que sea una decisión que busque un propósito claro. Por primera vez en mucho tiempo, este equipo se quedó sin margen en una instancia compleja. Si el técnico optó por marginar a un referente que le haría problemas para ir a la banca, está en su derecho, aunque da la impresión que la peor versión de Díaz que hemos conocido es más que las alternativas sugeridas para el puesto.

"Si queríamos un golpe de timón, ahí está. Por más que le duela a Carepato, el hombre que fue crucificado."

Si por vez primera se considerará el “momento” que viven los convocados en sus clubes, Eduardo Vargas tiene credenciales de sobra para estar en el grupo, pero no está claro lo de Felipe Gutiérrez, por ejemplo. Ni hablar de que Claudio Bravo debe quedar afuera de esas consideraciones, pero se abre la interrogante sobre la condición futbolística de Gonzalo Jara y Jean Beausejour.

Atrapados por la angustia y caminando sobre el precipicio, la tarea demandará del esfuerzo de los consagrados, pero también de un liderazgo más fuerte que nunca del entrenador. Si queríamos un golpe de timón, ahí está. Por más que le duela a Carepato, el hombre que fue crucificado.


Lo más visto en T13