Las huellas de Rueda

Las huellas de Rueda

Si finalmente el colombiano Reinaldo Rueda acepta la oferta que Arturo Salah le hizo mirándolo a la cara en Cali, estará dando un paso importante en su credibilidad. Abandona un proyecto en marcha, como el del Flamengo, para asumir una selección que efectivamente se proyecta a largo plazo, ya que su próximo compromiso oficial es en junio del 2019.

No es fácil de tragar el anzuelo que lanza la Federación de Fútbol de Chile. Si bien es cierto la generación de buenos jugadores se mantiene y dinero hay para ofrecer un buen estímulo, el directorio tiene fecha de término cercana, sin que haya manifestado su intención de seguir. Seguramente, y con el nuevo convenio televisivo ya en marcha, querrá ponérsele prioridad al campeonato y no a "La Roja", como ocurrió en el último decenio. Y hay una labor ardua por ejecutar con un plantel que debería cambiar drásticamente se relación interna, su insaciable capacidad de pedir premios a toda costa y, sobre todo, la soberbia que lo distinguió en el último tiempo.

Arturo Salah deberá comerse el sapo nuevamente. Defensor por décadas de los procesos conducidos por técnicos nacionales, se estrelló de bruces con la negativa de su amigo y socio Manuel Pellegrini para sentar las bases del proyecto que siempre soñaron, por el cual pujaron y que, en la práctica, se tradujo en que todos los incansables reclamos vertidos por décadas se hicieran humo al momento de tener la opción de cambiar drásticamente el medio que tanto los molestaba. Algún día sabremos las razones.

Si Rueda da el sí antes de fin de año, la directiva podría decir que zanjó un complicado 2017 con las tareas hechas. A medias, pero entregadas, lo que no es poco. El acuerdo televisivo con Turner deberá, seguramente, sortear muchas olas, pero sigue sin responder la más clave de las preguntas: ¿cómo un campeonato de apenas 30 fechas se va a convertir en un modelo de negocios que seduzca a los consumidores a pagar 52 semanas de contrato?

El fútbol chileno tiene ahora estadios regalados por el Estado, un flujo impresionante de dinero que debería aminorar las angustias financieras (aunque, lo sabemos, siempre las habrá) y una estructura que impide el control de los órganos reguladores sobre la inversión. Ojalá el anunciado proyecto del nuevo Juan Pinto Durán -que pareció lanzado para amortiguar las críticas sobre el fracaso mundialero- se concreten a la brevedad y el nuevo seleccionador pueda, cuando se inicien las clasificatorias, trabajar cómodamente.

Por lo pronto, si Rueda acepta, se dirá que fue la primera prioridad. Tiene currículum de sobra, hambre de éxito y experiencia suficiente para domar a un grupo que, seguramente, hoy ve a la distancia y con gran pena como se farrearon la opción de seguir agigantando su leyenda.

  • Como seguramente las metáforas y juegos de palabras se repetirán hasta el cansancio a partir de ahora, debo transparentar que el título se lo robé a Barticciotto. Y ojalá que lo de Rueda no se frene. (Así seguiremos hasta el infinito)                

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