Crédito: A. UNO
Las vallas papales

Las vallas papales

Siempre me ha intrigado quién inventó las vallas papales. ¿Son auténticamente chilenas o vienen del extranjero? ¿Sabrá el Vaticano que en Chile existe una barrera, un límite, una demarcación, una señal inequívoca de detención que se institucionalizó en 1987 para la visita de Juan Pablo II y que se quedó para siempre?

Hoy había vallas papales bloqueando lo que yo siempre conocí como Avenida Las Torres y que ahora se llama Amador Neghme, en honor a un médico y salubrista chileno fallecido en 1987. Esa calle conduce al portón de Juan Pinto Durán, donde Jorge Sampaoli y sus muchachos preparan la Copa América.

Guardias de la ANFP decidían quién traspasaba el perímetro establecido y los vecinos reclaman que la vida durante esta Copa América se les hará más complicada, porque no hay salvoconductos para todos y los viejitos tendrían que caminar un buen trecho para tomar un taxi. Los feriantes de la calle El Líbano están preocupados y los Carabineros de Chile, que a duras penas controlan la seguridad en las marchas ciudadanas y en los disturbios de La Araucanía, finalmente recibieron la contraorden del alcalde Sergio Puyol y el libre tránsito se reestableció. La presión popular pudo más que el decreto municipal. Lo único que queda a puertas cerradas en el fútbol hoy es el Consejo de Presidentes de Quilín.

"Los feriantes de la calle El Líbano están preocupados y los Carabineros de Chile, que a duras penas controlan la seguridad en las marchas ciudadanas y en los disturbios de La Araucanía, deben aplicar con el debido rigor al decreto municipal 1140 dictado por el alcalde Sergio Puyol."

La obsesión por el secretismo y la increíble ineficiencia de la ANFP –que ha sido incapaz de construir un recinto adecuado para las selecciones chilenas pese a sus millonarios (y ahora cuestionables) ingresos- han provocado el cierre de esta célebre arteria, en el paso lógico de la evolución de los tiempos.

Cuando yo empecé a reportear –a finales de los setenta- el técnico de la selección era Luis Santíbañez. Por aquellos años apenas había grabadoras de caset y las cámaras de video eran todavía un lujo. Los canales eran pocos y los periodistas de diarios eran reconocidos por su pereza. El técnico –en su estilo- imploraba que llegáramos a “ver amanecer” en Juan Pinto Duràn, lo que no pasaba de ser un slogan, porque las prácticas de esa selección, con suerte, empezaban a las 10 y media de la mañana, con mucha modorra.

Años más tarde, con la llegada de Arturo Salah, otro obseso de la privacidad, César Antonio Santis (el mismo, que por aquel entonces y sin saberse cabalmente por qué, oficiaba de Jefe de Prensa de las selecciones) mandó a instalar una reja en el acceso principal, lo que despertó una tormenta casi similar a la actual, aunque ninguna viejita quedaba impedida de transitar libremente por la vía pública. Con Juvenal Olmos el ingreso al recinto ya fue una quimera y Bielsa puso mallas de kiwis y cercos cada vez más altos para impedir la visual.

"Lo verdaderamente anacrónico de esta selección es que los auspiciadores, creo, tienen instalados paneles publicitarios en las canchas de entrenamiento, que ahora ven, con suerte, los propios jugadores."

Lo verdaderamente anacrónico de esta selección es que los auspiciadores, creo, tienen instalados paneles publicitarios en las canchas de entrenamiento, que ahora ven, con suerte, los propios jugadores. La prensa tendrá un domo en los terrenos comprados recientemente al otro lado de la calle Amador Neghme, lo que viene a subsanar una inquietante carencia: no había servicios higénicos para la prensa acreditada en el portón del recinto, lo que hizo peligrar las hortensias de varias vecinas.

En fin; la calle está cerrada y uno intuye que adentro se trabaja para mejorar los énfasis defensivos y ganar por fin la Copa América. Los vecinos tendrán que entender que tamaño objetivo bien vale un sacrificio, que será compensado por los muchachos y el mismo Sampaoli con una invitación a tomar tecito cuando la Copa ya esté en casa. Pensándolo positivamente, esto no es nada. En Luque, un barrio de Asunción del Paraguay, un edificio no sólo tenía acceso restringido. También inmunidad policial y diplomática. Y eso sí que parece frescura desatada.


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