Crédito: A.UNO
Lo más decepcionante de esta Copa

Lo más decepcionante de esta Copa

La postura moral de la ANFP. En Quilín jamás se pronunciaron oficialmente por el caso Vidal y en la provocación de Jara optaron por esperar que los uruguayos lo acusaran para “tomarse revancha” pidiendo sanciones contra los agresores charrúas. Hasta ahora donde más se ha visto a Sergio Jadue es en los abrazos: para eso luce una rapidez increíble.

El ataque colombiano. Antes del inicio de la Copa me parecía que la formación ofensiva de los colombianos era temible. Liderados por James Rodríguez, sus delanteros amenazaban con liquidar todo lo que se les cruzara. Pero Radamel, Jackson Martínez, Bacca y Teo Gutiérrez desentonaron en toda la línea, al punto que la escuadra de Peckerman apenas hizo un gol por intermedio de…el defensa Murillo. Impresentable.

El virus de Dunga. El actual Brasil sin Neymar es muy poco. Se demostró en el Mundial (donde no ganó ni un partido desde que se lesionó) y también en esta Copa América. La renovación propuesta por el técnico es fome, sin ideas, sin magia. Quedaron eliminados sin pena ni gloria y, lo peor, es que la explicación técnica fue que un virus había atacado a quince jugadores. ¿Alguien realmente puede creer que eso era verdad?

El Estadio Nacional. Se ve viejo, feo, inadecuado para los tiempos que corren. Y lo peor es que esa sensación nace y crece en el comparativo con los otros estadios. La Serena, Concepción, Viña del Mar y Temuco impresionaron por su belleza y modernidad. Nos quedamos sin un estadio mayor acorde con los tiempos que corren. Y ni hablar del Monumental, pese a la mano de gato. El asunto es que ahí tendremos que jugar las clasificatorias.

El Lio Messi. Al igual que en el Mundial, aparece lo justo. O sea, muy poco. Sigue siendo Argentina el cuadro favorito para quedarse con el trofeo, por la calidad individual de su plantel, pero ha estado lejos de brillar a la altura prometida. Y en eso incide el escaso aporte de su estrella. La falta de gol de la albiceleste cuando ejerce abrumador dominio –ante Jamaica y Colombia fue evidente- tiene más que ver con Messi que con los hombres que lo acompañan.

El clima. No es que no llueva. Lo que es muy triste es que la falta de precipitaciones provoque alertas y emergencias ambientales múltiples y por doquier. Jugar en estas condiciones no es bueno, ni lindo. Es más, pone sobre la mesa una de nuestras vergüenzas políticas insolubles: la incapacidad para solucionar adecuadamente las principales necesidades de la gente. Para casi todos los visitantes –prensa e hinchas- lo que más llama la atención es la pátina negra que cubre nuestras vidas. Una desgracia.


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