Crédito: A. Uno
Los 7 imperdonables pecados de Cobreloa

Los 7 imperdonables pecados de Cobreloa

1. La "cofradía judía"

Acusar a  “una cofradía judía” del recurso presentado por Ñublense ante los Tribunales de la ANFP y que terminó por restarles tres puntos. No bastó que el dirigente Sebastián Vivaldi lo twitteara, mezclando peras con manzanas y haciendo extraños cálculos. El Fantasma Figueroa repitió la tontera en la conferencia de prensa posterior al partido, pero disfrazada de pregunta. Para ratificar que los dirigentes chilenos tienen del año que les pidan, uno de los Kiblisky –propietarios de Ñublense- analizaban aplicar…¡la Ley Zamudio!

2. El saludo

Instruir a los jugadores que no le dieran la mano a los de Ñublense. Se dice que lo decidió el Fantasma, pero en este caso lo exculpo. ¡Los giles son los del plantel por andar haciendo caso a instrucciones podridas y mala leche! ¿Qué culpa tenían los chillanejos? La tontera no sólo pisoteó el fair play, sino que los colocó en contra de todo el gremio.

3. A la FIFA

Amenazar con ir a la FIFA y recurrir a todos los resquicios legales posibles para recuperar los tres puntos que les quitaron malamente por secretaría. Antes de jugarlos en cancha. La fórmula correcta era al revés. Guardarse la artillería para el momento en que en cancha aseguraran su permanencia en Primera.

4. Repartir leña

Entrar con sangre en el ojo a la cancha del Nelson Oyarzún y repartir leña a destajo en los primeros minutos. Luego, cuando quedaron con un hombre menos –y sabiendo que no tenían entrenador asistenta (por lo de Hisis), el Fantasma se hace expulsar de la cancha. Y cuando va camino a los vestuarios toma un micrófono del CDF y acusa de rata al dueño del club local. Todo muy fino.

5. Culpar sólo a los dirigentes

Culpar exclusivamente a los dirigentes por el descenso, en circunstancias que fueron culpas largamente compartidas. Pasaron por esa banca en los últimos dos años entrenadores de diversa ralea, y, honestamente, no tenía peor plantel que Antofagasta, San Marcos o Calera. ¿Alguien podría sanamente asegurar que individualmente Cobresal era mucho más equipo que Cobreloa, por ejemplo? Los dirigentes hicieron lo posible, por cierto, pero recibieron generosa ayuda.

6. La maldición del estadio nuevo

Aceptar inaugurar el nuevo estadio a escasas fechas del final del torneo. ¿No conocían acaso la maldición del estadio nuevo? ¿No sabían que el próximo campeonato en Primera B Viña del Mar, La Serena, Concepción y eventualmente Puerto Montt van a jugar en recintos con olor a nuevo?

7. El peor momento

Descender el año en que Cobresal salió campeón. Y cuando había que luchar en conjunto para mantener los aportes de Codelco. Hacerlo justo cuando los rumores de una eventual venta del club cobran fuerza. Y, para peor, cuando Sampaoli había insinuado que Calama podría ser sede de algunos partidos claves de las clasificatorias. Una ciudad que jamás debió perder protagonismo en el fútbol chileno, y que ahora deberá luchar, con fuerzas parejas y menos presupuesto, para retornar a Primera. Deberá hacerlo, además, en la mayor crisis de liderazgo de toda su historia.

P.D. Dejaremos para otra ocasión la torpeza de Ñublense, que apeló a una leguyelada absurda, ensució el final del torneo…y terminó igual en la Primera B. Porca miseria.


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