Crédito: Agencia Uno
Más arreglado que un clery

Más arreglado que un clery

La expresión es muy antigua, y se refiere a la mezcla de vino blanco con frutas, lo que suponía cierto grado de esmero y trabajo. Nunca lo entendí muy bien, porque al brebaje aquel siempre lo conocí como borgoña, que dicho sea de paso, es otra región de Francia.

Lo traigo a colación porque cuando Emiliano Vecchio hizo el gol ante Audax, a cinco minutos del final, permitiendo que los albos se mantuvieran en la lucha por el título a tres fechas del final, se lo dedicó emocionado a “su hermano Julio Barroso, a quien banco a muerte”. Para los que no están al tanto, Barroso –argentino y defensa central- desató una tormenta durante la semana pasada al sostener, con todas sus letras, que el campeonato está arreglado. A favor de la U, por supuesto.

No dio pruebas ni aportó argumentos, pero recibió el férreo e inmediato respaldo de Vecchio, de todos sus compañeros, del cuerpo técnico albo y del Sindicato de Futbolistas Profesionales, lo que sorprende. No por el respaldo, sino por la cantidad de gente que participa en una competencia que suponen está cocinada de antemano. Arreglada con esmero, como el clery. O el borgoña.

Faltando 270 minutos por jugarse para los albos, los azules y los verdes, Barroso está en una posición incómoda, porque si Colo Colo se corona campeón tendrá que darse vueltas de carnero para justificar sus dichos. O asumir, hidalgamente, que también pudo haber estado arreglado para ellos. El argentino ya fue campeón dos veces antes (con Colo Colo y O’Higgins), pero no aclaró si esos torneos eran derechos.

"Barroso está en una posición incómoda, porque si Colo Colo se corona campeón tendrá que darse vueltas de carnero para justificar sus dichos."

Yo me niego a comentar un campeonato si creo que está arreglado, por supuesto, y lo más cerca de eso que he estado fue cuando me tocó transmitir unas primarias políticas. Hay que estar, por supuesto, con ojo avizor, porque frescos, corruptos, vendidos y tránsfugas han existido siempre, y cuando el error se transforma en norma hay que sospechar y denunciar. Que para eso estamos.

Pero lo de Barroso es simplemente echarle pelos a la leche, para no usar la desagradable expresión árabe que dice más o menos que no debes poner el baño en el comedor. Lo sorprendente es el respaldo del Sifup (su presidente, Carlos Soto, tiene el poder desde el 98, como Joseph Blatter) y de sus compañeros “que se lo bancan a muerte”.

Casi como una mueca del destino, el técnico del Audax, Jorge Pellicer, terminó responsabilizando de la derrota al…árbitro del partido. Lo de Barroso –apodado “El Almirante”, no sé si en un alarde histórico o de conocimiento del centro de la ciudad - quedará, espero, como una anécdota. Pero me cuesta pensar  que tanta gente crea, al mismo tiempo, que todo está arreglado. Que igual les parezca entretenido y que sigan participando. Yo, ni curado con borgoña.


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