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Maxi, el sucedáneo

Maxi, el sucedáneo

No lo vi en la tele; lo escuché en la radio. Y de uno de los periodistas que más respeto y que más “sabe de fútbol” se refería a la llegada de Maxi Rodríguez (34 años) a la U y advertía que era por los problemas económicos que agobiaban a Newell’s. Y aventuraba una tesis: no quería jugar por ningún otro equipo en Argentina, y por eso buscaba una alternativa  cerca de su hogar.

Poco después se develó que era Maxi Rodríguez (24 años), el uruguayo, cedido a préstamo por Gremio y a quien el cuerpo técnico de la U conoce bien. No es calado, hay que hacer un acto de fe, cruzar los dedos y esperar que Maxi, el sucedáneo, pueda ocupar la plaza que ni Fernández ni Lorenzetti fueron capaces de hacer propia en el título de los azules bajo la égida de Lasarte.

Para mí, que ya soy viejo, fue como volver a la época del festival de Viña de los 80, cuando se anunciaba la venida de uno de los hermanos Gibb, de los Bee Gees, y resultaba ser Andy, el fallecido hijo menor de la familia, que jamás había integrado el grupo. O Joey Travolta, el hermano de John. Nada demasiado grave, pero fue la anécdota que refrescó la apertura del torneo.

"Habrá que hacer fe de la apuesta y confiar en que Maxi Rodríguez (II) opaque a Maxi Rodríguez (I) haciendo un campañón en la próxima Copa Libertadores"

Habrá que hacer fe de la apuesta y confiar en que Maxi Rodríguez (II) opaque a Maxi Rodríguez (I) haciendo un campañón en la próxima Copa Libertadores. Y que, como ha pasado tantas veces, sobre todo con los Matías Campos, tengamos que buscar el segundo nombre o el segundo apellido para saber distinguirlos bien. Maximiliano Rubén fue subcampeón del mundo, Maximiliano Rodríguez Maeso quiere hacer historia azul.

Recordé, de paso, a Elías Ricardo Figueroa, el uruguayo que vino a Huachipato hace algunos meses. Fue bautizado por su padre en honor al ídolo, pero en el sur mostró poco y debió marcharse para combatir en su país la afición al alcohol que le impidió plasmar el sueño de su progenitor.

En el fútbol chileno casi todo el mercado de pases es una apuesta, salvo aquellos que tienen solvencia económica suficiente como para ir por las sandías caladas, que a veces tampoco resultan.

Lo de Chupete Suazo, por ejemplo, no tuvo buen comienzo, pero todo el mundo quiere que resulte porque Humberto es un hombre querible. El Audax, que quiere salvarse del descenso, fue por Javier Elizondo, el goleador de Antofagasta, en la certeza de no equivocarse.

"Chupete Suazo no tuvo buen comienzo, pero todo el mundo quiere que resulte porque Humberto es un hombre querible"

Y Héctor Tapia ha dado pruebas fehacientes de que no quiere transitar el camino de sus antecesores, trayendo poco pero conocido, aunque la política lo enfrente con sus propios directivos.

En la primera fecha es temerario sacar conclusiones, proyectar campañas, hacer vaticinios. Ya habrá tiempo para evaluar los puntos perdidos y el arranque de la UC, que recuperó a Gutierrez y se transforma en amenaza. Por ahora, la primera fecha, será inolvidable. Por culpa del Maxi.  

 


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