No mames, güey…

No mames, güey…

En el péndulo inacabable de las opiniones futboleras, hay quienes ya detestan la peor de las facetas de Jorge Sampaoli: estar en permanente fuga.  En una nota con Teletrece poco antes de la Copa América, el casildense decía que lo que más le había dolido de su paso por Chile era que siempre lo acusaran de querer partir, pero, seamos honestos, él siempre ha puesto mucho de su parte para construir ese mito.

Para ser francos los entrenadores de la selección chilena dejan Juan Pinto Durán semi-rayados o derechamente vilipendiados. Juvenal Olmos, Jorge “El Peineta” Garcés, Pedro García, Nelson Acosta, Claudio Borghi perdieron sus cabales en el tránsito y dejaron el cargo en medio de huracanes de críticas. Marcelo Bielsa se fue en medio de uno de los climas más enrarecidos de que se tenga memoria en el fútbol chileno, y luego de una polémica intervención electoral. El rosarino repitió la dosis en sus trabajos siguientes, ya que se fue disgustado con la dirigencia del Athletic de Bilbao y del Marsella. Para don Jorge esta sería una exquisita posibilidad para partir por la puerta ancha, pero creo que intuye varias cosas. Enumero:

1.- Su cotización está mal alta que nunca y su continuidad en la selección dependerá de que los interesados en contratarlo puedan pagar la cláusula de salida. Eso reduce considerablemente el abanico de opciones. México es una Federación que puede pagar los quince millones. Los árabes, los japoneses y los rusos también, pero hasta ahora no se han mostrado muy entusiasmados.

2.- De irse a México la tendría fácil. Su obligación sería pasar a cuartos de final en Rusia 2018. El Tri clasifica siempre a los mundiales, si está en dificultades lo ayudan (los árbitros, los dirigentes y hasta los rivales) y no tendría problemas de renovación: las selecciones menores de ese país son protagonistas en los mundiales de la categoría. Pero, al igual que nosotros, nunca pasan de octavos de final, salvo cuando juegan de locales.

3.- Al igual que su maestro Bielsa, Sampaoli sabe que México puede ser un destino ingrato desde la perspectiva de la calidad de vida. Sus periodistas son más pesados que nosotros (el Piojo Herrera fue despedido después de agarrarse a combos con un comentarista deportivo en un aeropuerto), la inseguridad es más grande que en Chile (lo que es mucho decir) y los tacos –de las carreteras- son intolerables. Y además, el Chapo anda suelto y si Donald Trump es elegido Presidente la cosa se pondrá fea.

4.- Sampaoli desde hace rato está aprendiendo idiomas. Inglés e italiano. Algo dice eso, porque en México poco le van a servir, güey. Si el siguiente peldaño es Europa, México puede ser un paso en falso.

5.- Que nadie lo querrá más que nosotros. Hace publicidad para un banco, le traemos a sus rockeros favoritos, lo invitamos a La Moneda y lo avalamos cuando decidió no castigar a Vidal por el choque en el Ferrari. Más no puede pedir.


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