Crédito: Agencia Uno
No se fije en gastos, compadre

No se fije en gastos, compadre

Es raro. Increíblemente raro. Inexplicable y extraño.

¿Puede entenderse razonablemente que mientras la ANFP hace esfuerzos por explicar la severa y profunda crisis económica de las sociedades anónimas,  Azul-Azul anuncie la transferencia más millonaria de todos los tiempos en el fútbol chileno? ¿Tiene alguna lógica que en la antesala de una huelga anunciada por los futbolistas –por alta cesantía, precarias condiciones de trabajo y un modelo que tiende a la mera subsistencia-  exista una danza millonaria de egos y transferencias entre Carlos Heller y Aníbal Mosa?

Lo concreto es que hoy existen dos dudas de cara al torneo que debería iniciarse: ¿cambiarán las bases los presidentes de clubes para hacerlo más competitivo aumentando los costos? Y, ¿bastarán seis millones de dólares y 10 contrataciones para viabilizar el proyecto deportivo de Beccacece y Bonini en la Universidad de Chile?

Ofrecer dos millones y medio por un seleccionado de 32 años como Jean Beausejour, es una inversión comprensible por su talento, pero complicada por su retorno: serán dineros imposibles de recuperar. Un gran negocio para Colo Colo, un gran golpe de efecto para los azules, que a punta de dólares han dejado claro su afán por ganar un título, dejando en claro que se confía más en la billetera que en la dupla técnica o los procesos formativos del club. Es, a todas luces, un alarde opulento que contrasta con la realidad que se han empeñado en instalar Arturo Salah. ¿Es la U un modelo de administración y gestión, una excepción o simplemente un capricho de millonario?

Mientras en Quilín hacen maromas para dejar en claro que todas las medidas que se han adoptado en los últimos tiempos están fundadas en la crisis económica, Carlos Heller les hace el mejor desmentido, con una inversión en el año 2016 que desborda los límites históricos de la industria. Contracíclico, como dirían los economistas. Y con un agravante: el mismo Heller es el principal sostenedor económico de la ANFP, en virtud del millonario contrato suscrito por los derechos de la selección.

Lo único que se puede asegurar hoy es que el fútbol es una réplica exacta de la desigualdad impune que se vive en otras áreas de nuestra sociedad. Y que para aplicar políticas globales, resulta tan incómoda como incomprensible.


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