Palestino y la cara de Uma Thurman

Palestino y la cara de Uma Thurman

El escándalo de Uma Thurman sirvió para muchas cosas. La primera fue demostrarnos que no era irrevocable, irreversible, irrenunciable. Lo que a primera vista parecía un desastre sin atenuantes, pocas horas después se transformó en apenas una mala imagen, una mala tarde, un mal maquillador. No estaba todo perdido, como lo demostró la misma Uma dando la cara (una expresión nunca mejor usada). Meg Ryan no pudo decir lo mismo.

La segunda es que – pese a los avances de los efectos especiales, la digitalización y el photo shop- no hay nada como un buen maquillaje, para bien o para mal. Lo de Uma fue una decisión pensada y asesorada (lo hizo para la presentación de su nueva serie), pero no salió como quería. Todo el mundo habló de ella, es cierto, pero añorando lo que había sido, y no lo que ahora pretendía ser.

Uma Thurman AP

Aunque usted no lo crea, lo recordé mientras veía la transmisión de Fox desde Montevideo para la clasificación de Palestino en Copa Libertadores, dejando en el camino nada menos que a Nacional, con Recoba y Pereiro incluidos.

"Pensé, de partida, que hasta un gran partido puede verse feo sin público y que, en la lejana Palestina, esta hazaña puede haber parecido extraña sin el latido de la gente en la tribuna."

Pensé, de partida, que hasta un gran partido puede verse feo sin público y que, en la lejana Palestina, esta hazaña puede haber parecido extraña sin el latido de la gente en la tribuna. Para nosotros es casi lo mismo que un partido cualquiera en La Cisterna, donde mucha gente no se ve, pero los gritos y las chuchadas no faltan, porque el núcleo duro de los tricolores es chico, pero bullicioso.

Pablo Guede, el entrenador de la escuadra de colonia, pudo haber optado por cambiarle la cara a su equipo en el marco internacional (por eso me acordé de Uma, claro). Pero no lo hizo. Ni siquiera cuando, después de abrir la cuenta, los pillaron ¡dos veces! de contragolpe para dar vuelta el marcador. 

Los comentaristas de Fox no lo pudieron creer hasta el pitazo final. Y lo remarcaban cada vez que podían: cualquier equipo de cualquier latitud y en cualquier circunstancia parecida a esta habría cerrado filas, apilado gente, cerrado los espacios y tirado la pelota para la tribuna. Pero los árabes hicieron todo lo contrario, aunque la experiencia del mismo partido casi los obligaba a otra estrategia.

"Los jugadores de Palestino fueron fieles a un estilo que les dio dividendos en la última parte del campeonato anterior y que tiene al Leo Valencia como su más claro defensor"

Fueron fieles a un estilo que les dio dividendos en la última parte del campeonato anterior y que tiene al Leo Valencia como su más claro defensor. La cita era especial, el riesgo era enorme y las cuentas del final del primer tiempo no calzaban, pero no quisieron ponerse maquillaje, hacerse cirugía o cambiar la cara aunque todo lo aconsejaba. Fueron fieles a su estilo. Orgullosos de lo que son y de cómo lo consiguieron. ¿Para qué cambiarlo si funciona?

Ahora se viene Boca Juniors y la mayor vitrina que este equipo ha tenido en su historia. Nunca tanta gente lo verá y, en honor a lo que es y lo que representa, podemos decir que concentrará la atención futbolística mundial. Es su momento de gloria y orgullo. Para lucir su mejor cara, sin maquillaje. Con lo que hay nomás.


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