Crédito: Agencia Uno
Pellegrini, el veterano

Pellegrini, el veterano

Jorge Sampaoli no lo insinuó; lo dijo con todas sus letras: Manuel Pellegrini debería ser su sucesor en la selección chilena, tras el Mundial del 2018.

Tendrá, por entonces, 65 años y de clasificar al Mundial de Qatar dirigirá con 71, lo que es mucho, considerando que el Zorro Alamos tenía 51 en Alemania 74 y Fernando Riera 42 en el Mundial celebrado en Chile.

Pellegrini –el mejor técnico chileno en la historia, avalado por sus resultados y su carrera- no elude las ganas para cuando termine su ciclo europeo.

"El mérito de Pellegrini fue tomar la decisión de alejarse de su familia en un periplo de más de dos décadas  donde acumuló sus mayores alegrías y triunfos"

Su anterior paso por la selección fue más bien opaco (como buena parte de su trayectoria en Chile) y con los equipos menores no clasificó y siendo ayudante de Salah en la Copa América de 1993 en Ecuador quedó eliminado con un penal que se perdió el Coto Sierra ante Perú, en primera fase.

La mala suerte lo acompañó en nuestro país, en una historia que no vale la pena revisitarse, por lo conocida. Y su mérito fue tomar la dura decisión de alejarse de su familia en un periplo de más de dos décadas que comprendió Ecuador, Argentina, España e Inglaterra y donde acumuló sus mayores alegrías y triunfos.

Cambió Pellegrini y de manera radical. Pese a que su discurso mantiene algunos puntos intransables, sabe desde hace rato que los procesos no admiten malos resultados (como los que obtuvo en el Real Madrid), que el dinero es más importante para conformar los planteles que los procesos de formación (no importa de donde venga la plata) y que la suerte también juega. Cuando gana y cuando pierde.

"La llegada de Pellegrini a la selección parece lógica por sus pergaminos, por su trayectoria y porque sería injusto que así no fuera"

Román Riquelme perdió un penal en los descuentos en la semifinal entre el Villarreal y el Arsenal, por ejemplo. Y el Borussia le marcó dos goles en los descuentos cuando tenía el partido en el bolsillo.

Su llegada a la selección parece lógica por sus pergaminos, por su trayectoria y porque sería injusto que así no fuera. Y porque debería significar una revancha en su propia tierra.

Pellegrini tuvo el carácter para vivir solo –lejos de su familia- y sobrevivir en el intento. Y para forjarse un reconocido respeto. Llegará a Qatar el 2022 con experiencia –por no decir veteranía- pero Vicente Del Bosque ganó en Sudáfrica con 60 años. Y Helmut Shön con 59 fue campeón con Alemania. Zagallo fue subcampeón en Francia con 67.

71 años no es nada para dirigir en un Mundial, aunque igual batiría el record de Otto Rehagel, el entrenador de Grecia que dirigió, con esa edad, en el Mundial de Sudáfrica. Está bien mantenido, y si hace un esfuerzo, podrá entender la jerigonza que hablan los jugadores jóvenes que llegan a Pinto Durán.

Lo bueno será que la generación de Alexis, Vidal, Medel y Vargas andará por los 35. Un grupo de señores maduros.


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