Crédito: Reuters
¿Podrá Bolivia seguir confiando en los arbitrajes?

¿Podrá Bolivia seguir confiando en los arbitrajes?

Bolivia tiene coraje para recurrir los arbitrajes –cualquiera sea y donde sea- porque en las últimas pasadas, la balanza se ha inclinado sin misericordia hacia Chile.

Veo, por enésima vez, la jugada del penal y Gutierrez, el tres, resguarda su mano contra la espalda, saca el codo naturalmente y es el guardalíneas Peter Manikowski el que cobra, ostentosamente, ampulosamente un penal polémico, que otorga justicia para lo que pasó en el juego.

"El equipo ganó en organización, pero perdió en sorpresa y velocidad"

Porque Chile no jugó bien, se equivocó en exceso, cometió errores improbables, pero buscó siempre y no se rindió, ni siquiera cuando parecía que el tiempo se consumía irremediablemente en el mezquino planteamiento de Baldivieso que aspiraba a un empate a lo Pirro, miserablemente inservible.

No hay mucho más que decir. Creo que el énfasis en este partido fue mantener a como diera lugar el orden, encasillando a Sánchez, poniendo a Hernández por detrás de Vidal y Aránguiz para que fuera el tucumano el de las responsabilidades y la distribución. Como cuesta que nos llenen el gusto, el equipo ganó en organización, pero perdió en sorpresa y velocidad, pero algo habrá que atribuirle también a la muralla imparable organizada por el equipo verde.

"Chile no jugó bien, se equivocó en exceso, cometió errores improbables"

Será debatirle –de hecho lo fue en la transmisión- la reacción de Claudio Bravo ante el impecable tiro libre de Jhasmani Campos. En mi criterio era su palo; en su defensa el tiro fue muy ajustado. Lo cierto es que de ahí en adelante todo fue confuso, nervioso, disputado, agrio. Sobre todo por el desmedido afán boliviano de hacer tiempo y echarle pelos a la leche, lo que transformó su defensa en una lucha donde todos los argumentos valían, y estoy hablando sólo de fútbol.

Es más que evidente que este equipo no encuentra el sello, ni el brillo, ni las luces que lució hasta hace poco. Insistir en eso es necesario porque todo se derrumbó en muy poco tiempo. Y porque rehacerlo es tarea de un cuerpo técnico que no se ha hecho cargo cabalmente de sus obligaciones. Es tibio en la búsqueda, obvio en las explicaciones, irrelevante en los cambios.

"Todo fue confuso, nervioso, disputado, agrio. Sobre todo por el desmedido afán boliviano de hacer tiempo y echarle pelos a la leche"

Mientras tanto disfrutamos de tres puntos que caen bien, que pueden ser una señal de justicia, pero que deben representar, y con razón, el encono boliviano frente a los encargados de dictar los fallos. Eso, para mí, no fue penal. Lo habría reclamado si lo cobran en contra, me habría enfurecido si me sacaba de la Copa, pero no habría alzado la voz si entendiera que mi equipo no hizo nada por fabricar su propia suerte.            


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