Crédito: AFP
¿Por qué fracasó la película de Pelé?

¿Por qué fracasó la película de Pelé?

Cuando el joven Dico —luego Pelé— juega la final del campeonato de su pueblo y está perdiendo por seis a cero contra el equipo de los cuicos, mira a su padre e invoca el Ginga. La cámara gira en torno a él, todo el mundo se detiene y la magia se apodera de sus pies. Termina ovacionado.

Cuando Pelé está de prueba en el Santos, el entrenador le ha prohibido ocupar el Ginga, pero un viejo maestro le dice que haga oídos sordos. Todo está por derrumbarse hasta que cierra los ojos, la cámara pasa por su nuca (como en Matrix), la acción se torna en cámara lenta y anota un golazo, todos lo aplauden, el entrenador se convence y se queda en el club.

Cuando debuta le pegan. Su técnico le grita que está prohibido usar el Ginga, pero a poco del final, perdiendo, Pelé cierra los ojos, todo se detiene, usa el Ginga y ganan. Luego, en el Mundial de Suecia, Feola, el director técnico, le prohíbe expresamente pensar en el Ginga, pero su padre, frente al televisor en Baurú (pueblo que no tiene gas para la cocina pero sí televisión) le dice (mentalmente) que es el momento. Pelé mira al cielo, es el único que se mueve porque los otros en pantalla están congelados, puede ver —como Neo— lo que está por venir y es campeón del mundo. Gracias al Ginga.

La recién estrenada película "Pelé" fue un fracaso en los Estados Unidos. Pasó rápidamente a plataformas de pago online y pronto la veremos pirateada o en el cable, pero no se apresure ni se ponga ansioso: es una auténtica basura. Es como Star Wars, pero en mala: Pelé funciona gracias a La Fuerza. Es como Karate Kid, pero sin Miyagi. El papá le explica de qué se trata el fútbol: cuando los portugueses conquistaron Brasil llevaron esclavos negros. Algunos se escaparon a la selva donde, para sobrevivir, adaptaron junto a los nativos la capoeira. Cuando se abolió la esclavitud, ya no había de quien defenderse, por lo que los descendientes volvieron a las ciudades y se pusieron a jugar al fútbol, pero con Ginga.

¿Qué diantres es el Ginga?

Pues tiene que ver con una actitud para enfrentar la vida, un ritmo de baile, el movimiento fundamental de la capoeira y, de acuerdo a la película de los hermanos Zimbalist, la razón por la que Pelé fue campeón del mundo a los 17 años. El Ginga estuvo "prohibido" después que Brasil perdió con Uruguay la final del 50 (en mi criterio por falta de Ginga) y Pelé —pese a que todo el mundo le decía lo contrario— lo usó para ganar el 58. Simple. A partir de ahí, dicen los guionistas, Brasil se convirtió en una superpotencia, olvidando que el 94 y el 2002 ganaron sin Ginga.

Además, la película es un asco por otras varias razones:

  • La magia de Pelé se reduce al malabarismo, al control de la pelota. El 10 no da un pase en toda la cinta, salvo al final, cuando se la entrega por favor a Garrincha.
  • Dondinho, el papá -cual Yoda- le enseña los secretos del balompié bajo un árbol de guayaba, dominando la fruta como un maestro pese a que apenas podía caminar. El progenitor, además, con cara compungida, le dice que los futbolistas “se han convertido en la vergüenza de todo el pueblo después de perder contra los uruguayos”. Un poco mucho.
  • Los comentaristas piden que le muestran tarjeta a todos los que le pegaban una patada a Pelé…en 1958.
  • El malo de la película es José Altafini, más conocido como Mazola, quien se burla de Pelé cuando era un niño, se burla cuando lo llaman a la selección y se burla, en rigor, cada vez que puede. En los camarines de Suecia se justifica diciendo que él siempre quiso ser europeo y ahora descubrió que era…brasileño.
  • Es la típica película gringa que banaliza y ridiculiza los códigos futboleros, y que lleva agua al molino de aquellos que aseguran que no hay ni puede haber buenas películas sobre el tema. Con razón no se estrenó antes del Mundial del 2014, con razón la fondearon y con razón fracasó ahora, pese a que los creadores hicieron el documental “Los dos Escobar”, que mostraba con cierta dignidad la realidad del fútbol colombiano a partir de las historias de Pablo y Andrés Escobar.

Para resumirlo, a esta bazofia promocionada como el "biopic definoitivo de Pelé", le faltó Ginga.


Lo más visto en T13