Crédito: Agencia Uno.
¿Por qué no renunciamos a la Copa Libertadores?

¿Por qué no renunciamos a la Copa Libertadores?

Es tan increíblemente deprimente el panorama chileno en Copa Libertadores que no es posible aceptarlo. Hace algunos años, a comienzos de siglo y tras una vergonzosa goleada a la U de Vacchia, se discutió seriamente la posibilidad de no seguir compitiendo, porque indefectiblemente, año a año, el torneo significa una aguda desvalorización de los planteles y el torneo interno. Además, nos ahorraríamos la inevitable letanía triste de los técnicos y jugadores sobre la calendarización, las programaciones y, sobre todo, la "dosificación".

Las cifras son contundentes: en la última década Colo Colo sólo logró pasar una vez a segunda fase. En este torneo Chile fue el primer país en quedarse sin representantes. Y pelearía el último lugar en rendimiento de no ser por la última e inútil victoria de Cobresal sobre Cerro Porteño. En los últimos cuatro años, de los doce chilenos participantes, sólo la Unión Española avanzó una fase. Y no sigo, porque ya todos lo tenemos claro.

Hagamos un pequeño repaso de culpas. Para los jugadores es de los dirigentes porque tienen "un plantel de dos lucas". Para los "referentes" es de los juveniles que no aportan. Para los hinchas, de una "dosificación" innecesaria para un equipo veterano, trotón y aburguesado. Para los dirigentes es responsabilidad del Coto Sierra porque no supo motivar al grupo e imprimirle capacidad competitiva. Para mí, es de un torneo interno chato, fome y plano.

Tras ese desolador balance, volvemos a lo mismo. ¿Para qué participamos en la Libertadores, si lo único que nos provoca es depresión, angustia y flagelaciones? ¿No somos acaso campeones de América? ¿No tenemos sociedades anónimas capaces de invertir millones de dólares para potenciar planteles (la U amenaza con un equipazo...para el siguiente torneo) de cara a los próximos y renovados campeonatos largos internos? ¿Es necesario seguir dañando la frágil competencia interna con una medición internacional que no nos entrega nada?

Las eliminaciones de la U, Cobresal y Colo Colo (los últimos tres campeones del fútbol chileno) fueron fáciles, mezquinas y frustrantes. Nos confrontan irremediablemente con el tercer lugar que ostentamos a nivel de selecciones en el mundo. Y nos obligan a ser fatalistas y odiosos. Objetivamente, no nos merecemos tanta mediocridad, sobre todo en el comparativo con el continente. Tengo la seguridad que ni los campeonatos ni los clubes de Perú, Paraguay, Uruguay, Ecuador ni Venezuela son mejores que los nuestros. Lo peor es que este bochorno se transmite, en vivo y en directo, a todos los rincones de América, para solaz de los envidiosos que no soportan los éxitos de la Roja.

¿Es realmente necesario seguir participando?


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