Primarias 2017: Revisa dónde te corresponde votar

Posterguen las primarias

Las primarias son un ejercicio político necesario en medio de la crisis política que vive el país hoy. Fue una aspiración social unánime y, salvo a los propios partidos que debieron impulsarla, votarla y aprobarla en el Parlamento, siempre pareció motivar a aquellos interesados en fortalecer la democracia en Chile.

Sabidas son las dificultades que ha tenido Chile Vamos para sostener la idea de competir y evitar -sin éxito- la sangrienta reyerta entre sus candidatos, pero llegar a la instancia en un afán competitivo es un reforzamiento de la línea del debate y la consulta pública que siempre parece escasa en el conglomerado. El Frente Amplio se mostró tan interesado en consolidar el procedimiento que hizo lo imposible para encender un conflicto que, en lo general, jamás pareció existir. Y la Nueva Mayoría -o como se llame a estas alturas- aún llora por las incongruencias que le impidieron llegar con una papeleta a las primarias.

En resumidas cuentas, un ejercicio tan sano está a punto de derrumbarse en el peor de los escenarios: Chile jugará su tercera final consecutiva de un torneo oficial, en medio de la euforia colectiva porque la generación dorada nos ha entregado nuevamente lo mejor de su repertorio, pasando desde el brillo de sus individualidades hasta la fortaleza indomable de su colectivo.

Así como alguna vez provocó el llanto y la renuncia de Messi, ahora allanó la fuga de Cristiano Ronaldo, que además del bochorno de abandonar a su equipo cuando la competencia ya no le parece atractiva, aduce razones personales que hasta ahora bien se había encargado de mantener en secreto, como el nacimiento de sus mellizos.

Esta selección ha sido la joya de la corona para la generación post- noventa, cuando nos creímos jaguares por los éxitos económicos, por haber derribado democráticamente a una dictadura, por el Chino Ríos, la conquista a chuchadas del Everest y la Copa Libertadores. Por la dupla Za-sa.

Competir con su arraigo popular, con la desfachatez de sus procedimientos, con su cautivante atrevimiento, no parece posible. Menos para los políticos.

Si nuestro gran problema es la abstención, el desinterés, la nula convocatoria para las nuevas generaciones, es imposible que las primarias del domingo rivalicen, compitan, se enfrenten a una final de estas carácterísticas. Se requiere el más urgente y global de los acuerdos políticos para suspender el proceso, para chutearlo al próximo fin de semana, para ponerse rojos otra vez, en el más amplio sentido del término.

Posterguen esas primarias. A mí, que siempre me vacunan como vocal de mesa, me resultaría imposible cumplir con mi sagrado deber ciudadano este domingo. Me imagino lo que están sintiendo hasta los más entusiastas defensores de la democracia. Esto es urgente y se sabía desde hace tiempo.

Hagan algo ya. Por el bien de la Patria.


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