Crédito: Agencia Uno
Que ahora hable Barroso

Que ahora hable Barroso

Lo justo, lo sensato, lo racional y lo lindo sería que ahora Julio Barroso diera una conferencia de prensa y dijera que la experiencia le había enseñado, y todos los que andan diciendo o pensando que el campeonato está arreglado para que lo gane Colo Colo no sólo son burdos imitadores, sino que además no aprendieron nada de su ingrata sanción.

Vi, por ejemplo, a Cristián lvarez insinuar que el regalo había sido intencionado, pero que no podía decir nada porque “me van a meter preso”. Y así, honestamente, no vale. Hay que estar convencido de que estas cosas no son a propósito, porque de otra manera los jugadores, técnicos e hinchas que creen que todo está cocinado y siguen participando no sólo son unos masoquistas, sino además unos pobres giles.

Meterle tecnología, como proponen todos los que se han solazado con el Mundial de Rugby es una buena alternativa para los torneos importantes, como mundiales o la Champions y la Libertadores, pero no podemos pretender dirimir cada fallo, en todas las canchas, porque una pichanga duraría más que un partido de beisbol. 

"Esta vez Orellana, por metete, la embarró y es altamente probable que enturbie un campeonato que Colo Colo encabeza merecidamente"

Lo que corresponde aquí es sancionar a Bascuñán –el árbitro- por creerle a su guardalíneas y a Orellana porque se metió justo cuando no correspondía meterse. Los “asistentes” –como se les llama ahora- han mejorado muchísimo en las sanciones del off side, pero siguen tirando el poto para las moras cuando se trata de ayudar a los jueces en decisiones importantes si están mejor ubicados.

Esta vez Orellana, por metete, la embarró y es altamente probable que enturbie un campeonato que, en mi criterio, Colo Colo encabeza merecidamente, porque sus perseguidores no han sabido sacar provecho de la crisis futbolística que cayó sobre la escuadra del Coto Sierra.

No tienen la culpa en Pedreros que la Católica perdiera en Antofagasta ni que la U. de Concepción tropezara en La Florida, y si verdaderamente los albos están hoy en ventaja no sólo es porque arrancaron mejor el torneo, sino porque sus rivales no han estado a la altura cuando correspondió.

Independientemente del regalo de Talcahuano, las lecciones son muy claras. E, insisto, para que todo sea civilizado, es hora de que Barroso –un jugador admirable dentro de la cancha- salga a dar la cara y se consagre de crack. “Me equivoqué hace un año y quiero remediarlo”, tiene que comenzar diciendo. Sería histórico.


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