Crédito: A. Uno
Sabios o mañosos

Sabios o mañosos

A propósito de Palestino, recuerdo el equipazo de Elías, el Keko Messen, Fabbiani y Caupolicán Peña el 78, por supuesto. Pero también hubo otro, en 1986, que no me puedo sacar de la cabeza. El mediocampo lo conformaban Luis Rojas, Leonardo Montenegro, Rodolfo Dubó y el mismo Oscar Fabbiani.

Entre todos sumaban como 150 años, y así y todo llegaron a una final que ganó Colo Colo, con dos atajadas notables de Roberto Rojas y con el único gran partido que jugó por los albos el uruguayo Hebert Revetria.

Jugaban reposado, por supuesto, lo que ratifica que los veteranos, bien administrados, ganan campeonatos, pero también pueden cohabitar sin problemas si están rodeados de jóvenes ganosos. En esa escuadra el que corría era el Torpedo Nuñez.

"Una cosa es segura: todos de viejos nos pondremos o más sabios o más mañosos, dependiendo de la capacidad para manejar el entorno, las pasiones y los recuerdos"

Héctor Tapia está armando en Pedrero un equipo de viejos tercios por voluntad propia. Los ha pedido especialmente y confía –quizás porque alcanzó a jugar con varios de ellos- en su experiencia para enfrentar Copa Libertadores, aunque, obviamente, habrá varios que no podrán jugar simultáneamente el torneo local con la intensidad requerida.

No hay recetas inamovibles en el fútbol. Hay planteles muy jóvenes que marcaron hitos, pero siempre con el concurso de un geronte que sabía cómo sacarles partido. Y hay ejemplos que sobran para resaltar que no siempre los años de circo garantizan el oficio.

Una cosa es segura: todos de viejos nos pondremos o más sabios o más mañosos, dependiendo de la capacidad para manejar el entorno, las pasiones y los recuerdos. Hubo, en el mismo camarín albo, liderazgos apadrinados por el carnet que son leyenda. Y otros que quedaron en entredicho. Iván Zamorano, por ejemplo, cerró su brillante carrera en Calama agarrando a patadas a Carlos Chandía sin que su largo recorrido sirviera para refrenar su ira.

A Sanhueza y Meléndez les celebraron un exitoso ciclo, pero terminaron echándolos del club por el manejo impropio que hicieron de su influencia.

"Este año, pese a la madurez de varios de los referentes, Colo Colo destacó más por lo odioso que por lo reflexivo, algo que se ve con frecuencia en los años dorados."

Este año, pese a la madurez de varios de los referentes, Colo Colo destacó más por lo odioso que por lo reflexivo, algo que se ve con frecuencia en los años dorados. Tras la perfecta armonía del primer semestre, en el segundo cometieron errores impropios que les costaron el título y la simpatía del medio.

Por eso Tapia se impone un desafío para los meses que vienen: su propio crecimiento para administrar jugadores que tienen su genio y que lo imponen, sin importar los costos. Su liderazgo, a los 37, tendrá que imponerse por vías alternativas, y no por la experiencia. Tampoco es algo nuevo, porque ya pasó en otros clubes y en todas las épocas.

Para hacerla simple, tendrá que transformar a ese grupo de veteranos en hombres sabios. Sin que se les note lo mañosos.


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