Crédito: AFP
¿Se pegaron en la cabeza?

¿Se pegaron en la cabeza?

Desde Barinas

Casi como en una broma macabra, fue el golpe en la cabeza de Pinilla el que le cambió el rumbo al partido. Habían sido treinta minutos de espanto, terroríficos, desorientados de la selección, donde Arturo Vidal llevaba las banderas. Ofuscado, desconcentrado e inmaduro, el del Bayern contagiaba a sus compañeros de manera inexplicable.

Hasta que Pinilla se golpeó la cabeza, se desmayó, obligó a ponerle suturas. Mientras todo eso pasaba, la selección, liderada por Gary Medel, se reunía en la medialuna de su área para recapitular. Destacaban Johnny Herrera tratando de explicar su tremendo error de apreciación y Felipe Gutiérrez diciendo que no definía su situación en la cancha. Y llegó Alexis, corriendo, para exigir más velocidad.

Para cuando Pinilla volvió, Chile ya era otro. Vino el gol, la confianza, se reencontró Vidal con lo mejor de su repertorio y todos, al final, con la victoria asegurada, trataban de levantarle el ánimo a Alexis jugando para él.

En los abrazos finales, destacó la madurez del goleador del Atalanta y la personalidad de todo el grupo, solidario, ganador y contundente, como en los viejos tiempos. En la suma de Barinas, Chile volvió a zona de clasificación directa y puede respirar más aliviado pensando en que la próxima fecha será en septiembre, cuando haya tiempo suficiente para reagruparse.

Este partido quedará en la historia por un detalle: la historia cambió cuando Pinilla se pegó en la cabeza. Y así debemos recordarlo.


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